¿Amasaste alguna vez? Olvidate de pensar en pastas. Todavía hay quienes amasan ñoquis, algunos capaz ravioles o similares, pero no creo que siga existiendo gente que amase fideos. Te pregunto por lo otro, básicamente pizza o pan.
¿Amasaste alguna vez?
Cada uno tendrá su estilo y secreto culinario, pero creo que todos vamos a estar más o menos de acuerdo en que de 1 kilo de harina sacás entre 4 o 5 bollos de pizza, o cierta cantidad de panes, dependiendo de su clase, forma y tamaño.
¿Cuánto te lleva? ¿15 min, 20 de amasado? Si estás canchero, menos… más el tiempo de “leve”, que según la época puede ser desde 1 hora hasta 5 o 6. ¿Vamos bien?
¿Cuánto ocupa, en definitiva, de tu día?
Ese es otro factor de la época. Recuerdo en mi infancia ir a la casa de la tía abuela los domingos a la mañana para arrancar con “el vermucito”, tipo 10, mientras ella ya tenía la mesa cubierta de harina y tiras de futuros ñoquis. “El amor cubre todas las faltas”, dice Proverbios, y el amor de madre o abuela soporta todas las incomodidades con tal de ver a toda la familia alrededor ¡y que no quede nada!
Bueno, hoy tampoco se ve mucho eso. Se perdió un poco el sentido de ama de casa y madre gallina a causa de tantas crisis sociales, económicas y humanas que seguimos viviendo. ¿O será cumplimiento profético? Sí, porque Jesús dijo: “el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12).
Sigamos con las pizzas. Después de algunas horas de preparación podemos sentarnos a saborear, sin detenernos, obviamente, en el resto de ingredientes y el tiempo que ocupe el horneado.
Un tiempo valioso, un tiempo dedicado, un tiempo… ¿consagrado?
Con esto en mente pienso: ¿cuánto tiempo le habrá llevado a Sara preparar 20 kilos de masa para pan? Dice Génesis 18:6 que “Abraham entró en su tienda de campaña y le dijo a Sara: —¡Rápido! Toma unos veinte kilos de la mejor harina y haz unos panes”.
Me gusta porque Abraham le dice: “¡rápido!”, como si pudiera acelerar el tiempo… no sé… ¿5 horas en vez de 8? (estoy inventando totalmente).
¿Cuánto tiempo le dedicamos hoy a esas cosas que no dejaron de ser valiosas?
¿Qué ocupa nuestro enfoque y atención?
¿Cuánto le dedicamos a Dios o a preparar la adoración?
La escena es, por lo demás, graciosa. Abraham le pide a Dios, o al ángel, o al Ángel del Señor, o a los tres varones que se aparecieron (así dejamos conformes a todas las ideologías doctrinales), que “espere” mientras le preparaba algo para comer (Génesis 18:4–5), a lo que Dios, ángel, etc., responde que sí ¡y se sienta a esperar! (Génesis 18:8).
Otra vez pienso: ¿se sienta Dios hoy a disfrutar de un largo tiempo de espera mientras nos dedicamos a atenderlo a Él, o será que en un abrir y cerrar de ojos ya terminó el tiempo “asignado”?
¿Cuánto tiempo le dedicás (dedicamos) a Dios?
Yo sé que vivimos a las corridas. Yo sé que la plata no alcanza y que hay que hacer malabares. El tema es que eso ya se lo escuché decir a mis viejos hace 50 años atrás; o sea que no es nada nuevo.
Hoy Mateo se despachó a gusto (hablo de la lectura del día) y muy posiblemente por ese lado vaya la prédica de esta noche.
Decía hace apenas unos días atrás que debemos darle a Dios lo primero (¡el lío que se armó en redes por esa frase!), que debemos revisar nuestras prioridades y ponerlo a Él en primer lugar.
¿En qué ocupás tu tiempo?
¿En qué gastás tu tiempo?
Dirás tal vez que en lo productivo o que aprovecha. ¿Es productivo? ¿Es provechoso?
¿Qué estás cosechando de lo que sembraste?
¿Estás cosechando? ¿¡Sembraste!?
¿Qué esperás cosechar de lo que estás sembrando?
Te dejo con esto, que es solo uno de lo mucho que Dios hoy me habló, y me voy corriendo porque se me fue la hora…
“…donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón” (San Mateo 6:21).
