Prioridades

Es un principio natural del desarrollo personal: no se puede dar lo que no se tiene, hacer lo que no se sabe ni recibir lo que no se entiende.
Para cualquier cosa que vos quieras hacer necesitás una mínima capacitación.

Obviamente, no todo requiere la misma exigencia: no hace falta un título universitario para hacer un té saborizado y no alcanza con un curso online para ser físico cuántico; pero aun para hacer el té tenés que saber que el saquito va primero y el agua debe estar hirviendo.

Por eso Dios trabaja en nosotros primero en la identidad para después hablar de salvación.

¡Sí, ya sé… me vas a decir que no es así, que es al revés!
Que pitos y flautas y cornetas voladoras… que a Dios solo le importa tu salvación y bla, bla, bla…

Pero para que seas salvo tenés que tener fe. Para ejercitar la fe, tenés que tener identidad.

Mientras el mundo dice que sos lo que hacés, Dios dice que hacés lo que sos.

Por eso trabajamos en activar la mente de Cristo, la que está y opera en nosotros (1 Corintios 2:16); la que recibimos de Él, pero debemos darle lugar (Romanos 12:2)

Jesús lo dijo más o menos así: “…hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos…” (San Mateo 9:17).

¿Qué será más importante: “el vino nuevo”, que representa al Espíritu, la unción de Dios y lo nuevo de Él; o “el cuero” (el “odre” en las versiones tradicionales), que es el recipiente para ese Espíritu y unción?

¿Qué vale más: el vino en el vaso o el vaso que contiene al vino?
¿Qué vale más: cien mil pesos en la billetera o la billetera que tiene los cien mil pesos?

Por eso hay que trabajar en la identidad, en la transformación, en “dejar que Dios nos transforme al cambiar la manera de pensar” (Romanos 12:2 NTV).

Para recibir lo nuevo de Dios no alcanza con declarar.
Para experimentar un año de renuevo y cambio de posición, no es suficiente con orar.
Para salir de la mediocridad, avanzar al siguiente nivel, no es suficiente con creer, así como conseguir un mejor trabajo no alcanza con postularse.

Es necesario cambiar tu manera de pensar.

Los cambios cuestan, sí. Salir de la comodidad no es fácil, lo sé. Bueno, sí es fácil, pero tomar la decisión de hacerlo no tanto.

El viejo refrán dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, pero conformarte con lo malo por temor a lo desconocido solo muestra temor, falta de visión y bastante mediocridad.

No te aferres al pasado, no tiene nada nuevo que ofrecerte.
“Extendete a lo que está adelante” y “poné tus ojos en lo que está por venir”.

“Ni tampoco se echa vino nuevo en cueros viejos, porque los cueros se revientan, y tanto el vino como los cueros se pierden.” (San Mateo 9:17, primera parte)

2026: Año de Renuevo y Cambio de Posición, pero también Tiempo de Madurez

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