Conciencia Colectiva

Seguramente ya lo sabés porque últimamente lo comenté varias veces, y si no lo sabías te estás enterando ahora: soy seguidor fanático de Star Trek. No llego al punto de esos que tienen una réplica de la nave, o el traje de capitán, ni pósters o afiches, y tampoco iría a una “Comic-Con” de la “Starfleet”…, pero desde chico me fascinan las aventuras de la Enterprise… bueno, también la Defiant, o la Voyager, ¡o la Discovery, que estuvo genial!

En su exploración del universo, uno de los grupos más fascinantes (si cabe la expresión) con que se toparon fueron los “Borg”. No eran personas, era una suerte de IA que se vinculaba con entidades biológicas para interactuar con las razas. No eran una raza, no eran un grupo, no eran computadoras, eran una “entidad”. La mejor definición sería “el colectivo Borg”, porque funcionaban como un solo ente, nunca independiente, sino totalmente interconectado en bloque, como una red neuronal o una vieja red de computadoras.

Ellos mismos se nombran a sí mismos diciendo “somos Borg”, no “los Borg” o “un Borg”. No tenían conciencia individual, sino solo colectiva y grupal. En cierta manera me lleva a pensar en los “talibanes”, los fundamentalistas islámicos que se rigen con leyes religiosas de mil años atrás que, justamente, ¡no son talibanes!, sino “el talibán”.
Una conciencia colectiva, con un fin en común, sin una visión propia, sino parte de un sistema mayor.
Cualquier similitud con la iglesia es solo coincidencia… o no…

El concepto de conciencia colectiva no es nada nuevo. Desde “El Flautista de Hamelin”, captando la mente y la voluntad de los niños de la ciudad, hasta el adoctrinamiento nazi con Hitler, Himmler y Goebbels, se generaba ese control de masas en forma uniforme y con una meta en común.

Lamentablemente, estos y otros ejemplos sociales solo fueron una manifestación autoritaria del adoctrinamiento político, cuyo único “fin en común” era el control de la sociedad y el enriquecimiento y empoderamiento de sus líderes.
(cualquier parecido con el fascismo, marxismo y comunismo es solo casualidad… o no).

La iglesia es una entidad colectiva. A diferencia del colectivo Borg y del adoctrinamiento político, no se elimina el criterio personal, sino que se potencia en la interacción de unos con otros. Ya lo demuestra Deuteronomio 32:30 diciendo que “…un solo hombre podría perseguir a mil, y dos poner en fuga a diez mil…”, o Pedro diciendo que los creyentes somos “…piedras vivas, a ser edificados como casa espiritual…” (1 Pedro 2:5).

El pensamiento individual se maneja solo. Sigue sus ideas, su criterio y sus propias metas.
El pensamiento mediocre, el adoctrinado, no piensa; sigue instrucciones sin criterio ni entendimiento. Es el típico: “tirate al río…”.
El pensamiento cristiano colectivo se sujeta a la voluntad de Dios, entiende su posición y toma su lugar como una pieza fundamental en la gran maquinaria del evangelio.

No sos simplemente un asistente.
No sos solamente un congregante.
No sos solo un número en una lista o “un alma” salvada.
Sos una herramienta en las manos de Dios para hacer su voluntad.

Jesús terminaba de predicar. Había estado horas hablando su magistral “Sermón del Monte”. La gente se amontonaba para escuchar palabra fresca…, hasta que se hizo tarde.
Los discípulos le piden que despida a la gente para que vayan a comer y descansar…, pero Él los sorprende diciendo: “No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer” (Mateo 14:16).

¿Te imaginás el desconcierto de los muchachos? Se habrán mirado entre ellos, alguno habrá pensado: “pobre Jesús… ¡se insoló!”. Con los pies en la tierra le responden: “Solo tenemos cinco panes y dos peces…” (v. 17), y ese fue el disparador del milagro.
Lo más lindo fue que, al final, ¡ellos les dieron de comer!
“Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció la bendición y partió los panes, los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente” (Mateo 14:19).

No sos solo un espectador, sos un protagonista.
No sos solo un oidor, sos un activador.
No sos solo un congregante, sos un hacedor de milagros y un anunciador de una vida distinta.

¿A quién estás esperando?
¿Qué es lo que te detiene?

Sos un elemento vital del pensamiento colectivo.
No te dejes adoctrinar.
No anules tu criterio.
Conectate “con el colectivo”.
Tomá tu lugar… hacé tu parte.

Dejar un comentario