Así comienza ese viejo himno, el N.º 15 según los viejos himnarios evangélicos, terminando la idea diciendo: “… huestes de la fe; sin temor alguno, que Jesús los ve”.
En cierta manera, se basa en Mateo 24:13, que dice: “Pero el que siga firme hasta el fin, se salvará”.
No sé por qué, pero siempre que pienso en este texto lo veo ubicado en Apocalipsis. No está en Apocalipsis, pero si tuviera que buscarlo, siempre vuelvo a buscarlo ahí.
Hay una cierta relación: está hablando del fin. Y cuando hablás del fin… ¡pensás en Apocalipsis!
Es más, no sé si te pasa a vos, pero muchas veces escucho la expresión (totalmente errónea, por cierto): “cuando venga el Apocalipsis”… ¿eh?
Obviamente Jesús está hablando, en Mateo, del fin de los tiempos. Está clarísimo, no deja lugar a dudas. Hace un panorama completo que abarca desde el arrebatamiento hasta su segunda venida y deja la puerta abierta a los juicios venideros: el tribunal de Cristo y el juicio ante el Gran Trono Blanco. (Ya lo dije ayer, otra vez me encuentro acá… ¿tendré que ponerme a hablar de esto?)
En todo el proceso de eventos que va relatando en Mateo 24, habla de persecuciones, enfrentamientos, conducta de la gente, etc., etc., con una crueldad tal que los versículos anteriores a este, su contexto, dicen:
“Entonces los entregarán a ustedes para que los maltraten; y los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía. En aquel tiempo muchos renegarán de su fe, y se odiarán y se traicionarán unos a otros. Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente. Habrá tanta maldad, que la mayoría dejará de tener amor hacia los demás.”
(Mateo 24:9-12)
Y ahí es donde encaja lo de “seguir firme hasta el fin”. Parece que la clave para avanzar en medio de tanta maldad, frialdad, acusaciones y persecución es la perseverancia y la permanencia.
No es la primera vez que aparecen estos temas y tampoco va a ser la última. El tema perseverancia y permanencia está ligado íntimamente con la esencia de lo que significa “ser cristiano”. Empezando por el “tomar la cruz” (Mateo 16:24) y llegando al “llevar en el cuerpo las marcas de Cristo” (Gálatas 6:17); pasando, por ejemplo, por el “poner la otra mejilla” (Mateo 5:39) o el “sos bienaventurado cuando te persigan” (Mateo 5:11), el evangelio es una carrera de perseverancia y permanencia.
¿Será por eso que Jesús menciona a los “violentos” o “valientes”, que son los que “arrebatan el reino de los cielos”? (Mateo 11:12).
La clave está —repito— en perseverar y permanecer.
Porque Jesús no habla de éxitos o logros, ni siquiera (para horror de los religiosos) de fruto, sino de firmeza.
¿Qué es “estar firme” sino mantenerte de pie, o en la posición en la que te encuentres, a pesar de los vientos y tormentas que te golpeen?
¿Qué es “estar firme” sino evitar las tentaciones, ignorar las acusaciones y callar la voz del enemigo?
¿Qué es “estar firme” sino seguir avanzando, contra viento y marea, hacia alcanzar una meta (“la” meta)?
La firmeza, estar firmes, no tiene que ver con no tener tropiezos ni algún que otro retroceso.
Estar firmes no tiene nada que ver con estar impecables y relucientes.
La firmeza tiene que ver solamente con una cosa: permanecer de pie o, aun arrastrándote, llegar al lugar al que Dios te quiere llevar.
Tal vez estés mirando tus caídas. El profeta Miqueas también miró las suyas, pero dijo: “me levantaré” (Miqueas 7:8).
Tal vez te hayas enfocado en tus resbalones. El rey David también les prestó atención, pero se aseguró de que sean los mínimos posibles para volver a levantarse y avanzar (Salmo 62:2).
Tal vez estés cargando con tus pecados. El apóstol Juan lo sabía y por eso dijo: “si pecamos, tenemos un abogado” —¡y uno de los buenos!— (1 Juan 2:1).
Tal vez te avergüences de tu aspecto y de tu olor… pero ese padre vistió a su hijo con ropa nueva después de haber sido el único que vio su condición. (Lucas 15:22)
Tantas veces lo dije, una más no viene mal: Dios no mira tu condición, Dios mira tu posición.
Que te presentes delante de Él, que avances sin retroceder, que vuelvas si retrocediste, que lo reconozcas en todos tus caminos, que pongas tu mirada fijamente en Él…
“El que siga firme hasta el fin… se salvará.”
