Jesús dijo, y Pablo afirma, que “en los últimos tiempos el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12; 2 Timoteo 3:1-2). Eso es algo totalmente cierto que ya podemos comprobar con el aumento de la violencia y la agresión que ves en la gente en la calle.
Cada uno se enfoca en sí mismo y el “amar al prójimo” pasó a ser una linda frase decorativa para stickers o publicaciones motivacionales.
Justamente por eso pienso que, así como se enfría el amor, aumenta la intolerancia.
Y eso no afecta solo a los de “amor frío”, sino que ya te está afectando a vos…
Somos “mecha corta”, “leche hervida” y de “pocas pulgas”. No tenemos “pelos en la lengua”.
Somos más reactivos que proactivos; y es esto último lo que deberíamos ser.
Esto es para un paréntesis: cuando vivimos solo reaccionando, en vez de progresar vamos subsistiendo. La conducta reactiva vive corrigiendo errores o tapando agujeros. En cambio, el proactivo es el que programa, proyecta, se prepara, abre el camino y se anticipa a los acontecimientos, ganando tiempo, terreno y oportunidades.
El reactivo es impulsivo; el proactivo es pensante y planificador.
¿Reaccionás o accionás?
Cerrando el paréntesis y volviendo al punto principal, te hago la misma pregunta:
¿Accionás o reaccionás?
O mejor lo simplifico: en esta época de intolerancia…
¿cómo reaccionás?
Si miramos un poquito nuestro entorno social, no tenemos los mejores ejemplos. Vivimos en una constante de ataques y contraataques donde ya ni importa tener la razón, sino tener la última palabra; donde sí prestamos atención a lo que el otro dice, pero solo para ser más ácidos e hirientes. ¿Acaso nunca dijiste algo al otro a propósito para lastimar?
¿Accionás o reaccionás?
¿Cómo reaccionás?
Durante muchos años tuve un “caballito de batalla” que repetí hasta el cansancio:
“No te defiendas. Que el fruto de tus obras hable por vos.
No te defiendas. Que Dios pelee por vos”.
Tuve que aprender, con más dolor que razón y voluntad, a quedarme callado ante las acusaciones y humillaciones de… ¡cristianos!
Tuve que aprender a abstraerme: enfocarme en mi trabajo y caminar en medio de los ladridos, con los ojos puestos en la meta y buscando encontrar al Señor en el camino.
¡Ah! Seguro estás pensando: ¿y por qué respondés a los haters en las redes?
¿Por qué no los bloqueás?
Porque eso les daría un fundamento real para señalar, amparados en “el que calla otorga”.
¿Por qué no los ignoro? Les respondo para desnudar el corazón resentido, religioso, ignorante y odiador.
Quedan expuestos por su propio odio e ignorancia.
Pero, fuera de eso, ¿cómo reaccionás?
¿Sos de los que ponen la otra mejilla? (Mateo 5:39)
¿O de los que sacan la espada para cortar orejas? (Mateo 26:51)
Te hago la pregunta evangélica: ¿qué habría hecho Jesús?
Esa es re fácil de responder. En el momento de mayor odio, juicio y acusación; cuando solo querían encerrarlo y matarlo; cuando podría haber chasqueado los dedos y que el mundo se terminara…
“…Jesús se quedó callado…” (Mateo 26:63)
¿Accionás o reaccionás?
¿Cómo reaccionás?

Me encantó esta reflexión .
Cuando comencé a ir a una iglesia por primera vez (hace 3 años atrás ), ponía a todo y a todos la otra mejilla, pero hasta que de eso se hizo un abuso…. y ninguna autoridad enseñaba a corregir al que dañaba múltiples veces sin razón alguna (me decían es por envidia) …después de mucho ya pasando las 70 veces 7 poniendo la otra mejilla , reaccione (y de manera tranquila pero diciendo las cosas que estaban pasando) y eso fue muy doloroso para mi…xq me di cuenta que enseñaban a poner la otra mejilla y soportar pero no corregían lo malo que estaba pasando..y le pedí al Señor Jesús que me ayudara a mantenerme en silencio como lo había hecho al principio (ya que no tenía experiencia dentro de las iglesias y no sabía que había tantos ” lobos con piel de oveja “😄) más alla de todo lo que pudiera suceder entonces el Señor me metió en un desierto en dónde me está formando en esa área mucho más profundamente. Porque es cierto , a pesar de que se estaba cometiendo una injusticia en ese entonces en contra de mi,( xq nadie merece ser maltratado ) yo deberia haber esperado un poco más en ese momento de ese tiempo perfecto de Dios en dónde El mismo hace justicia por nosotros.
pero entiendo que cuando uno empieza en el camino del Señor, es como un niño que comienza a dar sus primeros pasos y que tropieza con todo lo que tiene por delante, hasta !….que aparece ese sublime ” proceso de Dios “…dónde te pone en el desierto, ahí el Señor empieza a tratar tu alma (esa área en donde se alojan las emociones , los deseos, los impulsos etc etc ) y empieza a elevar el Espíritu por sobre el dominio del alma en nosotros… cuando eso pasa, y el proceso de transformación sucede , ya no actuamos como antes, cuando ves una piedra de tropiezo te de tenés y no reaccionas y comenzas a depender solamente de Él, solamente de su guia y de su justicia ..
silvana
Me gustaMe gusta
Así es. Vamos aprendiendo con el caminar con Cristo y aun los malos tratos nos sirven de enseñanza. Eso no justifica ni avala al que actua mal, pero el Dios que todo lo ve premia nuestro proceder y exalta al que actua bien. Te bendigo!
Me gustaMe gusta