¿Últimos tiempos?

La verdad es que no me gusta mucho hablar de estos temas. Soy consciente de que genera un poco de morbo y a muchos les produce fascinación. Se mezcla lo profético con la ciencia ficción y ese encantamiento que provoca lo futurista.

Por un lado, ¿a quién no le gustaría conocer el futuro? Por otro lado, saber que la “fantasía” del fin del mundo es algo real, que en algún momento de la historia van a acontecer sucesos totalmente sobrenaturales, inesperados para muchos, anhelados por otros, creídos por muchos más y burlados por el resto… te pone en una posición especial.

Sí, ya me anticipé (viva el spoiler). Te estoy hablando de los acontecimientos relacionados con el fin de los tiempos. Lo que se conoce como “escatología”, todo lo relacionado con Apocalipsis, Daniel, Zacarías, las visiones de Ezequiel, las profecías de Jesús y etc., etc., etc.

No me gusta detenerme en estos temas precisamente por lo que te mencioné líneas arriba. Desvía el foco. Cuando conocés la verdad de Cristo entendés que en él hay salvación, que sos salvo de la condenación eterna; y a partir de ahí comienza un proceso de santificación, crecimiento, madurez y servicio que se enfoca en la relación con Dios, el crecimiento espiritual y anunciar a los demás.
Básicamente, eso es el evangelio: la propagación de las “buenas noticias de salvación”.

¿Es necesario que vivas pendiente de la segunda venida de Cristo?
¿Es necesario que en todo lo que pase veas fantasmas de tribulación?
¿Tanto miedo tenés a “quedarte en el arrebatamiento”?
¿Tanto “placer” te causa ver “¡perderse a los impíos!”?

Pero como la palabra de hoy justamente menciona el tema… y como ya muchos están “pseudoprofetiapocalipsando” el caos y el fin por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán… aclaremos los tantos:

No. El ataque de Israel a Irán no es una señal de la segunda venida de Cristo ni del fin del mundo.

Listo, se terminó la lista.

Jesús dijo bien sencillo, directo y al punto, como él es: “Cuando ustedes tengan noticias de que hay guerras aquí y allá, no se asusten. Así tiene que ocurrir; sin embargo, aún no será el fin.” (Marcos 13:7) ¿Por qué se quedan con la primera parte del versículo e ignoran el final? Lucas lo emprolija un poquito más (Marcos es más antipático, medio seco parece que era), porque agrega “no se alarmen, es necesario que esto pase primero” (Lucas 21:9), pero los tres (no me lo dejen a Mateo afuera) escriben que Jesús dijo: “pero to-da-ví-a ¡no será el fin!”

Ayer Jesús nos había dicho (bueno, leímos en la lectura de ayer): “Ustedes están equivocados, porque no conocen las Escrituras ni el poder de Dios.” (Marcos 12:24), y esa es la clave de lo que está pasando. Tenemos demasiada información, pero nos falta formación. Necesitamos aprender a entender los tiempos de Dios (1 Crónicas 12:32) y meternos un poquito más en su palabra. Después de todo, todo lo que sabés acerca de Dios, desde su existencia hasta el nacimiento, muerte y resurrección de Jesús, lo sabés ¡porque está escrito en la Biblia!

Así que, aunque me tilden y acusen de bautista, ¡leé la Biblia!

Hoy Jesús siguió hablando, y sobre guerras y tiempos no fue lo único que dijo. Hoy me dijo también (y esta es la palabra de hoy para vos): “Tengan cuidado de que nadie los engañe.” (Marcos 13:5)

Son tiempos complicados, son tiempos peligrosos, pero es también un tiempo de madurez.
En la calle, la inseguridad; en la iglesia, la manipulación religiosa y la desinformación.

¡Tené cuidado! Siguen estando esos “lobos vestidos de ovejas” (Mateo 7:15) que te desvían por la ignorancia y la malicia para mantenerte en la opresión religiosa y la manipulación económica.

¡Tené cuidado! Siguen estando los que “cuelan el mosquito y dejan pasar el camello” (Mateo 23:24), que se fijan en las formas y no en el fondo; que te condenan por la ropa y no ven tu transformación.

¡Tené cuidado! Siguen apareciendo los que solo te hablan de pecado o teología, pero no se ocupan de tu crecimiento y de ser luz. Luz en un mundo tan oscuro que no necesita mucho, solo que muestres que se puede vivir de otra manera.

¿Es para discutir con esos? ¡Ni a palos! Si Jesús no se tomaba el tiempo de hacerlo, si tampoco cuidaba la “corrección política”, si los ignoraba o confrontaba directamente… ¿por qué te vas a ocupar vos de los que te quieren distraer? El genio Nehemías dijo: “Tengo una gran obra por hacer…” (Nehemías 6:3), diciendo: no tengo tiempo para perder con pavadas.

¡Tené cuidado! No descuides la palabra, no creas todo lo que escuchás; ¡que no te engañen!
Metete, buceá, navegá, manejá… la palabra de Dios.
Porque cuando falta palabra, sobran profetas

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