¡Firmes… y adelante!

Hoy es uno de esos días… ya sabés… que estoy navegando entre dos temas y no termino de decidirme por cuál. ¿Por qué hay que tomar decisiones? Y… porque las decisiones que tomás son las que dirigen tu camino y tu vida, y también son las que te enseñan a… tomar buenas decisiones.

¡Tendría que hacer un devocional interactivo! Te pongo dos opciones con dos links y vos elegís:

  1. Confrontación
  2. Ánimo

Le das clic al que te gusta… ¡y listo!

Pero no, tengo que tomar una decisión…

Como los israelitas. Mirá que eran gente complicada. Les cabría perfecto ese dicho popular, que no puedo usar por vulgar, pero que dice eso que ya sabés, de esa gata que se llamaba Flora: ¡que hace frío! ¡que hace calor! ¡que comer “maná”! ¡que quiero carne! ¡que basta de carne! ¡que extraño las cebollas! Y así un día, otro día… y otro más.
¡Si hasta lo estoy empezando a compadecer a Moisés!

Están a punto de cometer el error más grave (y lo cometieron nomás).

Después de llorar y quejarse porque no comían carne, y que Dios les responda en exceso, ahora la queja se enfoca en un Dios tirano, perverso, y unos Moisés y Aarón que no se quedaban atrás: eran secuaces de este malvado Dios.
¿Pensás que exagero? ¡Te aseguro que no!

De una cosa estoy completamente seguro: los que no toman decisiones son los que peores decisiones toman. Y de otra cosa también estoy convencido: los que no saben dirigir su vida suelen parecer muy decididos y valientes, pero toman pésimas decisiones.

Estoy en una etapa en la que todos los días me enfrento a decisiones difíciles. Estamos en un tiempo de muchos cambios que hacen que tengamos que salir de la rutina, de la comodidad y, obviamente, de lo acostumbrado.

Hoy mismo estoy en un laberinto de dudas y decisiones, obligado a modificar la fecha de una actividad muy cercana. También de esto estoy seguro: no le voy a meter el problema a otro, tengo que tomar una decisión. Y algo más: pase lo que pase, no vamos a retroceder, no vamos a cancelar.

Pero estos israelitas, a la primera de cambio, cuando algo no les gustó, como “la mujer de Lot”, en seguida miraron hacia atrás. Extrañan la comida de Egipto, dicen (Números 11:5), aunque creo que más que eso extrañaban la comodidad de la esclavitud: tener dónde vivir y dormir y tener comida todos los días, aunque eso les valiera su propia vida y libertad.

Se enojaron con Dios, con Moisés y con Aarón, y entonces:
“…empezaron a decirse unos a otros: «¡Pongamos a uno de jefe y volvamos a Egipto!»” (Números 14:4)

¡Si hubieran sabido que esa decisión les costaría muerte y cuarenta años de vueltas sin sentido en el desierto!

¡Qué fácil es echar la carga sobre otro para que resuelva tus problemas!
¡Qué fácil es tener alguien a quien responsabilizar (y culpar)!
¡Qué fácil es levantar la voz y hacerte el valiente… cuando no sos capaz de hacerte cargo de tu propia vida y decisiones!

Jesús dijo sobre esto:
“…el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.” (Mateo 11:12)
Y me gusta esta otra versión:
“…el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.” (Mateo 11:12 TLA)

¿Querés volverte a Egipto? ¡Hacete cargo! Agarrá tus valijas, tu familia y empezá a caminar. (¿O necesitás a alguien a quien responsabilizar?)

Ahora, ¿querés volver a Egipto?

Tal vez extrañes los placeres, las noches o el desenfreno.
Tal vez tenés miedo de lo que está por delante.
Tal vez solo buscás excusas porque no sabés cómo enfrentar la libertad.
Tal vez tengas miedo de hacerte cargo de tu propia vida.

Pero, como dice la vieja canción:
“Dios no nos trajo hasta aquí para volver atrás, nos trajo aquí ¡a poseer! la tierra que él nos dio”.
(Juan C. Alvarado, 1989)

No te asustes ante las pruebas.
No le temas a los desafíos.
No te achiques ante los gigantes.
No mires el tamaño de los que te amenazan.

Mirá al Dios que te llamó, porque si Dios te llamó, tenés la capacidad, la autoridad y la fuerza para avanzar y conquistar.

PD: Al final, era de confrontación y terminó de ánimo… y bueno… es así (no puedo con mi genio).

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