“Overthinking”

El “overthinking” es una nueva crisis de este tiempo, causante de otras nuevas crisis de este tiempo y el principal factor del incremento del estrés que lleva a la ansiedad y ataques de pánico.

No solo eso, hoy estaba escuchando una terrible estadística basada en datos concretos del 2025, que dice que en nuestro país se registraron el año pasado unos 11.000 intentos de suicidio; o visto de otra manera, para sentirlo más cercano y real: 30 intentos por día (y no quiero mencionar los casos que no quedaron en intento).

¿Intento relacionar las dos cosas? Sí, aunque no es exclusivo ni determinante. El “overthinking” (calma… ya te explico qué es) no es la única causa de suicidios, pero influye mucho en el aumento de los porcentajes.
Hay otras causas, no menos importantes y no menos perniciosas: por ejemplo la ausencia de educación emocional (ya hablaremos de eso en alguna otra ocasión).

“Overthinking” es literalmente “sobrepensar”. Seguramente ahora te sentís más cercano al tema, o identificado/a tal vez. No es nada nuevo, pero va en una carrera ascendente increíble.

Si sos de mi generación, conocerás tal vez el viejo cuento del hombre que pinchó una rueda en la ruta en medio del campo y cuando la va a cambiar no tiene “gato” (crique). Para hacerlo bien rápido y simple, este hombre ve una casa a lo lejos y va a pedir ayuda, pero mientras camina se hace mil ideas de cómo va a ser rechazado o, peor aún, agredido. Llega a la casa y, en vez de pedir, insulta al que lo podría haber ayudado y se va, sin encontrar solución a su problema.

Eso es “sobrepensar”: pensar más allá de la situación que estés viviendo o del problema que tenés que manejar.

Es muy parecido a la prevención, tanto que se confunde y se excusa con ella: no estás sobrepensando, estás evaluando todas las opciones para encontrar la mejor salida y tener un “plan B” si el primero llega a fallar.

Dicen que “hombre precavido vale por dos”, entonces no te parece mal manejarte con esta previsión. Pero la previsión no genera ansiedad; la previsión produce tranquilidad, por saber que más o menos tenés las cosas bajo control.
Sí, el sobrepensar, el “overthinking”, es el padre y la madre de la ansiedad, la que tiene tantos hijos (consecuencias) que ni los podés llegar a evaluar y contar.

También se lo disfraza de planificación. No estás sobrepensando, sino evaluando tus posibilidades. ¿Acaso no dijo Jesús que “antes de salir a la guerra o construir una torre tenés que calcular tus recursos disponibles”? (Lucas 14:28–31).

Con esa excusa y la habilidad para darle a todo un manto de espiritualidad (religiosos bienvenidos), vivimos en un círculo que, más que círculo, es una espiral de crisis, conflictos e inseguridades.

Ya sé que me estoy pareciendo a un psicólogo y no era la idea. En realidad, quería hablarte de otra cosa (una más y van…), pero esto me pesa mucho. Estoy viendo que es algo que avanza. ¿Será por el informe que escuché en la radio? (Pastor, dejá de sobrepensar).

Tenía (tengo) una palabra para los líderes tomada de Números 18:1 y otra para todos en general en relación al llamado y la capacidad, tomada de Marcos 16:14–15 (¡esa está re buena!). Pero esta es más importante, para poder identificar, reconocer y sanar.

Jesús había muerto (no es spoiler, ¿no?). José de Arimatea ya había pedido su cuerpo a Pilato para sepultarlo (Marcos 15:43–46). Ya estaba por empezar el día de reposo, así que las mujeres involucradas en el ministerio de Jesús se apresuraron para ungir su cuerpo, un ritual importante del judaísmo, pero que era más que un ritual: era honrarlo, era reconocerlo públicamente, era “limpiar su imagen” después de la humillación pública.

Entonces, apuradas por cumplir su misión, van caminando hacia la tumba “diciéndose unas a otras: ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro? Pero, al mirar, vieron que la piedra ya no estaba en su lugar.” (Marcos 16:3–4).

Dicen que el 90% de las preocupaciones que tenemos o los problemas que imaginamos nunca llegan a cumplirse. Y si sos de los que deciden pensar en ese 90% por las dudas, porque no sabés cuál sea el 10% que se va a cumplir… tenés un problema de “overthinking”. Sobrepensás las cosas; estás siempre preocupado, vivís con tal ansiedad que a veces te preguntás: ¿por qué estoy angustiado?

Esa pregunta se hizo David. Él dijo: “¿Por qué andaré enlutado…” (Salmo 42:9), pero se dio cuenta de donde venía la cosa… “…por la opresión del enemigo?” (Salmo 42:9).
El mismo discernimiento que tuvo para reconocer el origen del problema lo tuvo para saber la solución: “Espera en Dios; porque aún he de alabarle” (Salmo 42:11).

Las mujeres también. Ellas “sobrepensaron” la situación que al final no sucedió. Pero, a pesar de estar con incertidumbre sobre lo que no sabían, no se detuvieron por eso, sino que siguieron caminando hasta encontrarse con la sorpresa.

Por algo Jesús también dijo: “Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34), después de decir “No sean ansiosos” (versión libre de Mateo 6:25).

Sí, sé que es difícil. Pero es un completo acto de fe.

Tener control de la situación te puede dar tranquilidad. Pero pensar lo que no podés manejar, imaginarte lo que no tiene por qué pasar, enredarte en cosas que ni siquiera existen, no da tranquilidad: son la llave que activa una crisis de ansiedad.

No pienses de más…

¡Tené fe!
Creéle a Dios.
Esperá en Él.

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