Es un tema recurrente. No es la primera vez, y te aseguro que no va a ser la última. No es solo por el hecho de que “el público se renueva”, sino, más que eso, porque es algo que sigue sucediendo y estamos obligados a enfrentar: “Prestá atención a qué consumís” (leelo marcando las palabras: “prestá…”, “atención…”, “a qué…”, “consumís…”).
Imaginate que pedís delivery y no tenés idea de cómo elaboran o qué le ponen a lo que vas a comer. Imaginate.
Imaginate que vas a un restaurante, o a un Mac (o similar), y no podés saber cómo preparan las hamburguesas o la ensalada “César” que tanto te gusta. Imaginate.
¡Imaginate! Que comprás una ensalada de frutas en un puesto de la playa, por la tarde, después de estar unas cuantas horas al sol… Imaginate.
Te lo repito: “Prestá atención a lo que consumís”.
¿Y las redes sociales? Hoy hay cientos (¿miles?) de “creadores de contenido”. Así se llaman los que hacen videos de todo y de distinto tipo, ofreciendo… todo lo que te puedas imaginar. Sí, eso también.
Es increíble cómo aumentó la oferta de estos “creadores de contenido”, y un principio básico de mercado dice que “si hay quien vende es porque hay quien compra”.
Por lo tanto, si hay “creadores de contenido”, también hay “consumidores de contenido”.
¿Sabías que hay quienes “venden” fotos de sus pies?
¿Sabías que hay quienes “compran” fotos de pies?
¡…!
Lo que consumís modifica tu metabolismo, o tu sistema digestivo, o tu estructura de pensamiento.
Lo que consumís “fabrica” tu criterio y la manera en que ves el mundo a tu alrededor.
Nos pasa con las fake news: crean un determinado relato sobre algunas situaciones que nos hace tomar partido o tener una visión y opinión sesgada al respecto. ¿Viste que ni para la guerra de EE. UU., Israel e Irán nos ponemos de acuerdo? Que Estados Unidos es un monstruo capitalista, Israel mata chicos e Irán vive en la Edad Media.
Relato, “fake”, teorías conspirativas, manipulación ideológica, manipulación comunicacional…
¿Pasaría lo mismo en época de David?
A las pruebas me remito —diría alguno de la tercera edad—, y, viendo lo que escribió a Salomón, parecería ser que sí:
“Cesa, hijo mío, de oír las enseñanzas que te hacen divagar de las razones de sabiduría.” (Proverbios 19:27)
¡Y ahí está el problema y por qué debemos no solo enfrentarlo, sino combatirlo! “…enseñanzas que te hacen divagar de las razones de sabiduría”.
¡Prestá atención a lo que consumís! Porque no solo va a generar en vos un determinado criterio, opinión y posición ideológica, sino que te va a desviar de las razones de la sabiduría, llevándote a creer cosas que ni un sueño trasnochado o la peor pesadilla te podrían generar.
¡A ver si salís terraplanista!
¿Viste que los mismos que dicen que la tierra es plana son los que dicen que Dios es un “amigo imaginario”?
¿Viste que los mismos que creen que Dios es fantasía son los que creen en la autopercepción de la ideología de género?
¿Viste que los mismos que dicen que Trump es pedófilo dicen que Maradona es un Dios? (acumulando haters a la 1… 2… 3…)
Prestá atención a lo que consumís. No te dejes engañar ni arrastrar por lo que te distancie de Dios y su palabra. No des lugar a pensamientos que contaminen tu fe.
No creas todo lo que escuchás, ni siquiera todo lo que veas… creéle a Dios.
“Cuida tu mente más que nada en el mundo,
porque ella es fuente de vida.”
(Proverbios 4:23 DHH)
