Un día intenso. Sí, intenso. Doce horas corridas de actividad (con intervalos de “oxigenación”), para hacer un “borrón y cuenta nueva”, para estar al tiro para la tarea que vendrá.
Una suerte de entrenamiento, un “ponerte a tiro”, pero más que nada, el dejar atrás lo viejo y avanzar para alcanzar lo nuevo.
Si eso no es restauración… ¿¡qué será restauración!?
Volver las cosas al propósito y plan original de Dios para cumplir ese propósito, haciendo aquello para lo que fuimos creados.
¡Cuántas veces pensamos que nuestra condición nos limita!
¡Cuántas veces creemos que estamos atados a nuestro pasado!
¡Cuántas más nos convencimos de que estamos “condenados”, atados a nuestro fracaso o condición, y que no podremos salir de ese lugar!
Pero Dios es restauración, Dios es cambio, Dios es renuevo. Es “el que llama a las cosas que no son como si fueran”, el que “de lo que no se ve, hace lo que se ve”, el que “no se mueve por vista, sino por fe”; es “el que cambia los tiempos” y hace que “el débil diga que es fuerte”.
Jesús lo hizo más simple. Él dijo que lo que era va a dejar de ser, o que va a ser lo opuesto a lo que era:
“Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, pues quedarán satisfechos. Dichosos ustedes los que ahora lloran, pues después reirán.” (Lucas 6:21)
No. Tu pasado no te define.
No. Tu entorno no te condiciona.
No. No estás condenado a ser el resultado de tus errores, y sí… Dios hace de vos una nueva creación.
Vale la pena, sí, vale la pena seguir a Cristo.

pastor soy emi, aveces me siento así por mi pasado, como que siento que las cosas me cuestan mucho y me bajoneo
Me gustaMe gusta
Pero sos una nueva creación y por lo tanto, como hablamos en el retiro de hombres ayer, no creas las mentiras que se te imponen, no creas que no sos lo que sos o que sos lo que no sos
Me gustaMe gusta