De Formas y Maneras

Vamos al hueso. Voy a ser un poco técnico, pero al hueso. Ya que en 3 días, no más, empieza mi programa “Sin Filtro”, por el canal de streaming, vamos a charlar… “Sin Filtro”.

Dios nos está llevando, empujando, a una nueva posición.
Nos está forjando la madurez para estar “a tiro” para lo que quiere darnos y poner en nuestras manos.

Como dije hoy en el Culto de Peticiones: “las cosas de Dios no son a mi manera, son a la manera de Dios”.

No me gusta hablar de la ofrenda, pero es necesario hacerlo. No me gusta hablar de plata, pero es necesario hacerlo.

El dinero ocupa una parte muy importante en la revelación bíblica; es el 2.º o 3.º tema en orden de importancia.

Soy muy cuidadoso, exageradamente cuidadoso en este tema, porque es un tema muy delicado y abierto a todo tipo de críticas, desacuerdos y acusaciones.

¿Tiene la iglesia alguna responsabilidad en esto?
¡Pero claro! Así como la gente echa a la gente de la iglesia, la misma iglesia fue la responsable de generar esa mirada de manipulación económica.
¡Gracias, Font, Maldonado y toda esa camada…!

Pero eso no quita el hecho de que, como dije, la economía es un tema transversal en la Palabra de Dios.

¿Hay que darle a Dios? .
¿Hay que ofrendar? .
¿Hay que diezmar? .
¿Algo de esto es obligatorio? No.

Ofrendamos a Dios en agradecimiento y adoración.
Diezmamos en reconocimiento y honra.
Pero todo esto es voluntario. Si sos presionado a hacerlo, no sirve, y se convierte en una carga, un impuesto sin peso espiritual.

Pablo lo dice bien clarito: “cada uno debe dar según lo que se propuso en su corazón” (2 Corintios 9:7). Nadie puede decirte cuánto dar, ni de qué manera, ni puede exigirte un mínimo o porcentaje.

Si hablamos de porcentajes, ahí entra el diezmo: la palabra lo explica, es el 10 % de tus ganancias, que voluntariamente decidís entregar al Señor. Jesús le dijo a Pedro que los hijos no pagan impuestos (Mateo 17:24-27).

Pero ahí entra otro principio: el de la elección personal. El de decidir cómo te va. El de tomar decisiones que te lleven a una mejor posición.

“En este día les doy a elegir entre bendición y maldición.” (Deuteronomio 11:26)

No estás obligado a diezmar, vos elegís qué hacer, pero hacerlo te coloca en una mejor posición espiritual y natural.

Vale la pena honrar a Dios.

Y tanto la ofrenda como el diezmo se entregan en el lugar donde Dios te puso.

No. No es para hacerlo “donde te venga en ganas”. Es para hacerlo donde estás arraigado, donde recibís edificación, donde sos ministrado, donde podés atestiguar de que Dios te ha bendecido y prosperado:

“Cuídense de no quemar animales al Señor en cualquier lugar que encuentren; únicamente podrán hacerlo en el lugar que el Señor su Dios escoja en una de sus tribus.” (Deuteronomio 12:13-14)

Otra vez: las cosas de Dios no se hacen a tu manera, las cosas de Dios se hacen a la manera de Dios…

Íbamos al hueso y vamos “sin filtro”.
Acá vamos:

1. No des a Dios por obligación.
2. No le des por presión o por aparentar.
3. No ofrendes de lástima. Dios no quiere limosnas, quiere corazones dispuestos y entregados.
4. Dale tu 10 % a Dios si querés ser bendecido y prosperado.
5. No lo hagas si no estás de acuerdo; tampoco te va a faltar, porque Dios prometió “no he visto justo desamparado…” (Salmos 37:25).
6. Pero todo lo que hagas, que sea voluntario, que sea para honrar a Dios, que sea “en tu congregación, en tu comunidad, en tu iglesia” y no en otro lugar.

¿No estás de acuerdo? ¡Buenísimo!

Las cosas de Dios no son a tu manera, las cosas de Dios son a la manera de Dios.

Así, “sin filtro”.

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