Menos Toques… Más Palabra

Me están entrando ganas de hacer un mini estudio sobre los milagros de Jesús. Actualmente es algo muy rápido y sencillo. Cuando comencé a predicar y enseñar, no existían las superherramientas que hoy tenemos a disposición.

Para estudiar un libro de la Biblia, o un personaje o tan solo un pasaje, te llevaba días de investigación, conseguir prestados (o comprar) comentarios, diccionarios bíblicos y algún que otro libro de teología; procurar tener diversidad de versiones de la Biblia y, como hacía en esa época, desparramarlas sobre la mesa del comedor para ir haciendo un “paralelismo” manual: buscar un versículo en una, dejar la Biblia abierta en esa hoja, e ir a buscar el mismo en cada una de las otras (siempre papel) y luego comparar.

Recuerdo los ¡invaluables! comentarios de Barclay o Matthew Henry . ¿Por qué no “la Scofield” y la que nunca podía faltar, la señora, “la Thompson” …? ¡Ah! Y la de la élite… “la Strong” .

Hoy, gracias a los avances de la tecnología, tenemos todo eso literalmente al alcance de la mano; es más, en la palma de la mano, porque contamos con aplicaciones para celular que nos ofrecen todo cómodamente.
Por supuesto que no puedo dejar de mencionar que, en estos últimos dos años, la IA (inteligencia artificial), en cualquiera de sus versiones, es una herramienta valiosísima para el estudio de la palabra de Dios.

Es muy gracioso… porque los que usaban las herramientas antiguas dicen que usar las modernas es dejar de depender de Dios. ¿Buscar en el índice temático de la concordancia Strong era depender de Dios?

Voy a hacer la prueba ahora mismo, acá, delante tuyo […] ¡listo! Solo entre 8 y 12 de los 37 milagros registrados de Jesús tuvieron contacto físico con la persona que recibió el milagro: apenas un 25/30 % de los milagros realizados, y solo muy pocos casos indican que “ponía las manos sobre los enfermos” .

Sí, tenés razón, Jesús dijo en Marcos, al darles instrucciones a sus discípulos: “pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán” (Marcos 16:18). ¿Se contradice Jesús a sí mismo? No. La respuesta es peor que eso. Es otro tema para “Sin Filtro” (mi programa de los martes en streaming ). Ese versículo fue agregado posteriormente y no son palabras reales dichas por Jesús.

¡Recontra chan!

¿Es necesario poner las manos sobre las personas al orar por ellas?
¿Es imprescindible el contacto físico?
¿Tengo que tocar a la gente para que reciba de Dios?

Tengo muchas discusiones sobre este tema. Hay quienes me quieren convencer de que “es necesario” poner las manos sobre la cabeza de las personas cuando se ora por ellas, algo a lo que me resisto.
La respuesta a las preguntas de arriba es simplemente “no” . No hace falta, no es necesario, no es imprescindible. Jesús apenas algunas veces tocó a la gente.

Pero siempre les dio una palabra de sanidad o transformación.

El poder sanador está en Jesús.
Jesús mismo usó la palabra.
Jesús “es” la palabra viva.
El poder sanador está en… la palabra de Dios.

Un día Jesús estaba enseñando en una sinagoga y se cruza con una mujer que tenía una joroba muy pronunciada y estaba encorvada desde hacía dieciocho años. En palabras de Jesús, esta mujer estuvo “atada por satanás” bajo esta tremenda opresión, y procedió a sanarla (Lucas 13:10, 11, 13, 16).

Comentario al margen: esto provocó la ira de los religiosos presentes porque se estaba violando un precepto mosaico: “los sábados no estaba permitido sanar” , y se le fueron al humo a Jesús por esto, mostrando que solo importaba la forma y contenido de la ley, en vez del espíritu que impulsó esa ley. En otra ocasión similar, con un hombre con un brazo inútil, en Marcos, Jesús reaccionó molesto, “con enojo y tristeza por la dureza del corazón de ellos” (Marcos 3:5).

Volviendo a la historia de la mujer jorobada , Jesús la sanó… diciendo: “Mujer, ya estás libre de tu enfermedad” (Lucas 13:12). Y recién después de decir eso: “Entonces puso las manos sobre ella, y al momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios” (Lucas 13:13).
Primero la palabra, después el toque…

La sanidad está en la palabra , y el toque es el sello que conecta con la fe.
La sanidad se recibe por fe , y el toque solo es un mimo que trae seguridad a los corazones angustiados.

Todavía recuerdo esa vez que me dijeron: “¡Hay que ministrar a la gente! Ellos necesitan…!”
¿Por qué los tratan de tontos minusválidos?
¿Acaso temen perder poder y control?
¿No quieren que se den cuenta de que “no dependen de nosotros”?

Una de las principales columnas de la fe cristiana es el “sacerdocio universal de los creyentes” , lo que, en nuestras palabras, significa lo que dice el autor de Hebreos: “acérquense confiadamente al trono de la gracia…”. (Hebreos 4:16)

No dependas de que alguien ore por vos.
No dependas de que “te ministren”.
No dependas de que “te impongan manos”.
No dependas de que “te profeticen”.

No esperes que venga el ángel a hablarte.
No esperes que sea una burra la que hable.
No esperes que tal vez sean las piedras las que hablen…

La sanidad y el llamamiento vienen por la palabra.
Dependé de Dios. Dependé de su palabra.

Dejar un comentario