Evidencias

Cuando Dios quiere hacer algo con tu vida, algo empieza a pasar a tu alrededor.

No sé, tal vez estoy muy influenciado por el taller de liderazgo que estamos teniendo, pero este tema, el liderazgo y el servicio, me parecen totalmente relevantes.

Recuerdo que, años atrás, se consideraba que “solo algunos escogidos” eran aptos para el ministerio. Que Dios seguía teniendo una suerte de “casta sacerdotal” que estaba muy por encima del resto del pueblo y con privilegios especiales (no olvidemos que también tenían requisitos y exigencias especiales).

De ahí surgió el error, primeramente, de pensar que el ministerio levítico (los levitas) eran todos los que oficiaban en “el altar” (creyendo que el escenario es un altar) y, por lo tanto, el ministerio de alabanza es superior al resto de la iglesia.

Digo “primeramente” porque el ministerio levítico no eran solo los músicos y cantantes; también los porteros y los que encendían las lámparas… así que bienvenidos, ujieres, al ministerio de los levitas.

En realidad, si tenemos que hacer un paralelismo, hoy “levitas” son todos los que trabajan dentro de la iglesia, en cualquier sector.

Volviendo al punto del servicio, este no es solo para algunos exclusivos seleccionados; y si estás pensando en “muchos son los llamados, pocos los escogidos” (Mateo 22:14), no se refiere al servicio, sino a la salvación.

Lo que sí es claro es que, como te dije al empezar: cuando Dios quiere hacer algo con tu vida, algo empieza a pasar a tu alrededor. Cuando Gedeón tenía dudas respecto a su llamado, cuando no creía que Dios podía usarlo, Dios lo llevó a escuchar lo que los demás pensaban y decían de él (Jueces 7:9–15), y así pudo tomar y encarar su llamado.

Cuando Dios quiere hacer algo con vos, algo empieza a pasar. Algo tan sencillo como los discípulos de Jesús recorriendo pueblos y ciudades, avisando que Él llegaba, preparando el ambiente para que fuera recibido. Así, del mismo modo, algo se empieza a escuchar, algo se empieza a ver, algo se empieza a hablar.

Seguramente no será como con Gedeón, pero algún efecto causás en los demás. El llamado al servicio, y sobre todo al liderazgo, va precedido de influencia: provocás interés, aceptación o rechazo; no pasás desapercibido y, donde estás, algo pasa con vos.

¿Qué dice la gente de mí?, le preguntó Jesús a los discípulos (Mateo 16:13). Y, más allá de la respuesta que le dieron, algo se hablaba de Él.

¿Qué dice la gente de vos?
¿Qué ve la gente en vos?
¿Qué espera la gente de vos?

Cuando Israel empezó su avanzada hacia la tierra prometida, Josué envió espías para hacer un reconocimiento. Se encontraron con algo que no esperaban: la gente ya hablaba de ellos. Sabían del Mar Rojo, sabían del Jordán, sabían que Dios estaba con ellos y que ese Dios era un Dios poderoso.

No nos damos cuenta, pero cuando vamos en la dirección que Dios nos marca y seguimos sus pasos… se empieza a ampliar nuestro horizonte y empezamos a avanzar antes de empezar a caminar.

Rahab les dijo a los espías: “Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra a ustedes, porque Él ha hecho que nosotros les tengamos mucho miedo. Todos los que viven aquí están muertos de miedo por causa de ustedes.” (Josué 2:9)

Cuando Dios quiere hacer algo con tu vida… algo empieza a pasar.

¿No encontrás tu dirección?
¿No encontrás tu propósito?
¿No reconocés tu llamado?
¿No identificás los dones que Dios te dio?

Empezá a prestar atención a lo que pasa a tu alrededor.
Escuchá qué se habla, qué se dice de vos.
Averiguá (si te animás) qué opinan los demás de vos…

Cuando Dios quiere usar tu vida… algo empieza a pasar.

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