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Dios es Dios

“Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto. Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.”
-Deuteronomio 7:1-5-

Al momento de escribir estas líneas, acaba de ser rechazado en el Senado de la Nación el proyecto de ley que intentaba legalizar la interrupción del embarazo, el aborto. Para algunos un triunfo, para otros un éxito, pero lo que realmente es: una señal de los tiempos que corren. Lenta pero firmemente estamos entrando en los tiempos de los cuales la Biblia dice:

Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios.”
-2 Timoteo 3:2-4 Nueva Traducción Viviente-

Por esta razón resuenan cada vez más fuertes las palabras de Deuteronomio, de no mezclarnos con aquellos que no aman a Dios, sino al contrario, tomar la firme decisión y acción de empezar a ser luz en medio de esta generación:

“hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”
-Filipenses 2:15b-

Cambio de Posición

Dios nos ha entregado una nueva tierra (Deut 7:1), a la cual estamos caminando para tomar posesión de ella. Tal vez estés orando por un lugar, una casa, un terreno… y si es así te animo a que tomes esta palabra como respuesta de Dios. Pero la nueva tierra que Dios nos da no es algo físico, sino una nueva posición en la que Dios nos quiere colocar.

Los tiempos difíciles que Argentina está viviendo, que algunos prefieren llamar crisis, deben ser para la iglesia tiempos de oportunidad para resplandecer. Como en cada reunión decimos:

“Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.”
-Isaías 60:2-

Nuestra ciudadanía está en los cielos (Filip 3:20), nuestra posición está en los lugares celestiales (Ef 2:6) y nuestra herencia en Cristo (Ro 8:17). Debemos poner los ojos en Él (Heb 12:2) y tomar su voluntad como nuestro propósito para que el mundo pueda ver, a través nuestro, la gloria de Dios. (Mt 5:16)

Este cambio de posición nos permite ver una realidad distinta a la que nuestros ojos insisten en hacernos ver, la realidad de Dios, la realidad de la Fe. Es que en esto precisamente radica la fe, no en vivir una religión, no solamente en un cambio de hábitos, ni tampoco la incorporación de nuevas palabras o hábitos de vestimenta. No es cambiar la cancha por la iglesia ni la reunión de tupper o en el bar, por las actividades de mujeres y hombres (¡me expongo a un conflicto de género!)

La Fe es “tener la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” (según el autor de Hebreos (11:1) o como diría Pablo: “Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos.” -2 Corintios 5:7- (NTV)

TOMAMOS POSESIÓN
DE UNA NUEVA POSICIÓN

Aunque a tu alrededor todo parezca ponerse difícil, ejercitá tu fe y confiá en Dios. Lo que Dios dijo que va a hacer eso Dios hará (Is 14:24-27). No te detengas a mirar los aumentos, las tarifas, los salarios, las facturas de gas y luz; tomate unos minutos para ver lo que Dios ya hizo en tu vida y lo que va a hacer todavía.

“Aunque caigan mil a tu lado,
aunque mueran diez mil a tu alrededor,
esos males no te tocarán.”
-Salmo 91:7-

Un pueblo elegido por Dios

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.”
-Deuteronomio 7:6-

Dios nos eligió como un pueblo especial, no lo hizo porque éramos especiales* sino que inversamente nos eligió para “hacernos” especiales. Si hay algo que debe diferenciarnos del resto de la humanidad no es un nivel económico o una forma de vida, sino la distinta esperanza que tenemos para la eternidad, y una visión distinta de la realidad.

Dios te eligió, estás destinado para ser bendecido y un generador de cambio de tu entorno. Dios nos llamó para resplandecer y anunciar una mejor manera de vivir.

Cuando ocupamos el lugar para el cual Dios nos llamó y hacemos la tarea que Él nos encomendó, el resultado es caminar en su propósito y una vida de bendición.

COLOCARNOS EN LA SENDA DE SU PROPÓSITO
ES EL CAMINO A BENDICIÓN
Y AL CUMPLIMIENTO DE SUS PROMESAS

Dios es Dios

Desde tiempo atrás venimos haciendo hincapié en la necesidad de un cambio de pensamiento. Al empezar a mirar las cosas desde la óptica de Dios, como Él las ve, trabajamos en nuestro interior estos conceptos:

  • ¿Quién soy? 

Es necesario que cambie mi manera de pensar respecto de mí mismo, y no pensar de mí en función de mis capacidades o condición, sino en función de quien soy en Cristo

  • ¿Quién es Dios?

Debo cambiar mi manera de pensar respecto de Dios y mi relación con Él

  • ¿Qué hizo Dios por mí?

El quien soy depende directamente del quien es Dios y el efecto en mi vida de lo que Él hizo por mí. Al recibir a Cristo en mi vida ya no soy el que era, soy una nueva creación, una nueva persona.

Más adelante vamos a hablar de qué es realmente lo que Dios hizo por mí. Pero concluimos ahora estos pensamientos con esta recomendación:

Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; 
-Deuteronomio 7:9-

Conclusión

Desde el principio de los tiempos Dios nos eligió y llamó con un propósito. A lo largo de la Biblia, de principio a final, se menciona que Dios nos ha puesto para resplandecer y alumbrar y ser luz para aquellos que no lo conocen y aun para los que, habiéndolo conocido, quedaron atrás.

No permitas que las circunstancias te distraigan y te saquen del foco de tu bendición. Dirigite a tu meta, cumplí tu propósito: ¡Resplandecé!

«Muy poca cosa es para mí que tú seas mi siervo, y que levantes las tribus de Jacob y restaures al remanente de Israel. Te he puesto también como luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta los confines de la tierra.»
-Isaías 49:6-

El Tiempo de la Poda

Se van acercando los primeros fríos. No hay heladas todavía pero ya el Sol es más distante cada día.

Muchos insectos y algunos animales comienzan a prepararse para el tiempo de encierro, acumulando alimentos, proteínas, energía.Claro, también en este tiempo es cuando comienza la procreación y multiplicación de sus especies.

Amanece. El tibio Sol va levantando la humedad de la tierra y de las hojas, que acumularon con el rocío de la noche. Los pasos del viñador se hacen perceptibles cruzando el campo.

La vid estremece sus hojas. No, no es por la brisa matinal. Es que ve a su amigo que se acerca.

Es aquél que durante las heladas la cubre con lienzos de lino para preservar su fruto incipiente. Es aquél que en los calores se encarga de que la tierra esté siempre fresca. Es el que abre canales de riego para alcanzar agua a sus pies; es el que remueve la tierra para estar siempre bien oxigenada y la abona para ver crecer fuertes y grandes a esos dulces frutos.

Este es el que limpió de malezas alrededor; el que alejó las alimañas y eliminó las plagas.

Se acerca a la vid. Firme, decidido, como si fuera directamente a abrazarla y decirle: -¡Buen día!- Y efectivamente, sí, la abraza. Comienza a rodear con sus brazos las ramas de la amiga; pero no se detiene allí; no está quieto, parece buscar algo…

De repente en sus manos se ve un elemento extraño. Es algo que la vid no conoce. ¿Será una estaca para afirmar su tronco? ¿Será alguna clase de soporte para las ramas más pesadas? Sea lo que sea, el viñador lo acerca a las ramas y empieza su delicada tarea.

Un corte aquí, un tajo más allá… Los pámpanos caen, la corteza se hiere, la carne blanca queda expuesta.

Dolor, queja; la savia fluye en llanto.

La vid no entiende. No alcanza a comprender semejante acto criminal. ¡Cuánta saña y malicia! ¡Cómo se dejó engañar todo este tiempo!

El sigue, y sigue…, hasta que echa un vistazo general y se detiene.

Toma su arma, junta los deshechos descuartizados y se retira.

Ella sufre. Ella sigue sufriendo.

Los días pasan. El frío retacea el alimento natural. El Sol ya no le da las fuerzas como acostumbraba. Se siente desnuda. ¿Cómo ampararse ahora? Pero la savia fluye. Su corazón bombea líquido vital que, como siempre, alcanza para recorrer todo su cuerpo. No hay signos de debilidad. La esperada anemia quedó en una idea… y temor.

Se observa. Mira detenidamente sus ramas, sus pámpanos. Ve en cada extremo unas pequeñas hojas reverdecientes, asomos de las primeras flores.

Se da cuenta que al haberse ‘achicado’ su cuerpo tiene, con menos capacidad, más fuerza para crecer. Reconoce que ya no tiene que alimentar ramas inútiles que solamente se enredaban en las tiernas molestándolas y sin dar fruto.

Siente la explosión en su interior, y de cada rama… un pámpano; de cada pámpano… un racimo; de cada racimo… fruto abundante, dulce, suave, para deleite del viñador; para dar buen aroma; para producir suaves vinos, para descansar en el fuerte mosto.

Cada pámpano que permaneció firme en su lugar, fue alimentado de la savia nueva; y dio mucho fruto.

El proceso de poda que el Señor hace con nuestras vidas se siente doloroso, hiriente, humillante y lastimoso. No entendemos. Nos cuesta recibir el corte certero de manos del Dios de amor. Nos sentimos abandonados, desnudos, engañados y rechazados.

Pero llega el día en que vemos nuestra vida extendiéndose como la vid en sus ramas. Vemos los frutos incipientes con los que comenzamos a proveer a nuestro Señor; a nuestro viñador; a nuestro labrador. Y ahora con gozo miramos como Él se deleita con lo que podemos ofrecerle, gracias a lo que Él hizo y lo que Él puso, en nuestras vidas.

Si la vid hubiera podido rechazar la mano del viñador, de seguro lo habría hecho, pero… ¿qué hubiera pasado?
No te separes de tu viñador, porque…
“…separados de Él [de mí], nada podéis hacer”

El Gobierno que nos merecemos

“…, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos.  Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad. Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador,…”

1 Timoteo 2:1-4 (NTV)

Durante mucho tiempo como cristianos hemos sostenido la idea de que no nos corresponde involucrarnos en política. Que somos ministros de Dios y no de los hombres y que nuestra ciudadanía está en los cielos. Que solo se nos pide orar por “quienes están en eminencia” y no preocuparnos por el asunto. Esto es cierto en cuanto a la participación activa, la militancia partidaria, pero no en cuanto a nuestra responsabilidad con nuestro país.

Como cristianos estamos obligados por la Palabra de Dios a respetar y sujetarnos ante aquellos que nos gobiernan, eso mismo nos hace responsables de quienes son estos, ya que a través de nuestra participación en las urnas ellos acceden a los cargos.

“Toda persona debe someterse a las autoridades de gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios. Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado. […] Por eso tienes que someterte a ellas, no solo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia.”

Romanos 13:1-2,5 (NTV)

En este punto es donde debemos tomar conciencia que no alcanza con orar por ellos; tenemos el deber de examinar a quien le entregamos nuestra confianza y el destino de los próximos años de la vida social, política, moral y económica en nuestra Nación. Alguien dijo alguna vez: “tenemos el gobierno que nos merecemos” y esto es totalmente cierto, ya que somos nosotros quienes los ponemos en ese lugar.

¿Cómo elegir? ¿A quién votar? ¿Cuál es la regla?

Todas nuestras acciones están regidas y pesadas en la Palabra de Dios. Ella misma nos advierte:

“Y ahora, mis amados hermanos, les pido algo más. Tengan cuidado con los que causan divisiones y trastornan la fe de los creyentes al enseñar cosas que van en contra de las que a ustedes se les enseñaron. Manténganse lejos de ellos. Tales personas no sirven a Cristo nuestro Señor; sirven a sus propios intereses. Con palabras suaves y halagos, engañan a la gente inocente; pero todos saben que ustedes son obedientes al Señor. Eso me llena de alegría. Quiero que sean sabios para hacer lo que está bien y sigan siendo inocentes en cuanto a toda clase de mal.”

Romanos 16:17-19 (NTV)

Al momento de elegir debemos poner en primer lugar los principios de la Palabra de Dios y no nuestros gustos o filiaciones partidarias. Los partidos políticos responden a estructuras administrativas, los hombres responden a los partidos, nosotros respondemos a Dios.

Examine a los candidatos y seleccione entre ellos:

  1. Quienes respeten los principios Bíblicos
  2. Quienes no los violen abiertamente
  3. Quienes hayan sido eficientes en sus puestos públicos
  4. Quienes tengan una vida cuya trayectoria hable bien de su persona.

No podemos aceptar y apoyar a quienes, entre otras cosas:

  1. Aprueben el aborto
  2. Apoyen la diversidad de género como opción
  3. Apoyen el matrimonio igualitario con las mismas condiciones que el matrimonio heterosexual
  4. Apoyen la despenalización de las drogas
  5. Mantengan Derechos Civiles a quienes con sus actos los han rechazado

Recuerde que la Biblia nos exhorta a poner al otro en primer lugar antes que a nosotros mismos y que es mejor dar que recibir. Por lo tanto, no elija según la conveniencia personal, sino el bienestar general.

Pidamos a Dios sabiduría. Votemos a conciencia