Diferencias

En los 70/80 la guitarra eléctrica y la batería en la iglesia estaban mal vistas y catalogadas como “demoníacas, satánicas, herramientas del pecado”, hoy ¿qué iglesia no tiene guitarra eléctrica y batería? En los 90/2000 usar ritmos “seculares” era totalmente pecaminoso. ¡Si habremos castigado a Luis Santiago! Hasta que nos enteramos que Moody y Booth, un general del avivamiento inglés del s.XIX y el fundador del Ejército de Salvación, usaban “canciones de burdel” para atraer a la gente a sus campañas. En los 2000/2010 las luces de colores eran “un boliche”, hasta que pudimos comprobar que servía generar un clima agradable y “atractivo” para los que nunca estuvieron en una iglesia.

Evolución

Creo en la adaptación porque lo que no se adapta se muere. Esto aplica a todo, a la biología y a los negocios: Blockbuster se negó a adaptarse y desapareció, Nokia se negó a incorporar android y se murió, Blackberry se sentía superior y perdió el mercado hasta no existir más, etc, etc. Así, igualmente, las especies tuvieron que evolucionar dentro de sí: los caballos prehistóricos eran del tamaño de un perro y los tigres, del tamaño de un elefante. Las jirafas necesitaron desarrollar cuellos largos porque su alimento estaba en altura. Podría seguir, pero esto no es un tratado científico.

Aislamiento

La cuarentena es un método inventado en el siglo 14, para detener el avance de la peste negra, una enfermedad que hizo estragos en Europa en la Edad Media. La estrategia era que el enfermo quede aislado para no estar en contacto con el sano para evitar el contagio.
Originalmente no se llamaba cuarentena, era el “trentino”, porque duraba 30 días. Después se extendió a 40 y ahí aparece el nombre de “cuarentena”.

Rebeliones

Babel es sinónimo de rebelión. Bueno, en realidad es sinónimo de “confusión”, pero hablamos de rebelión porque Dios tuvo que intervenir en el intento de independizarse, creerse superiores, llegar a las alturas, pretender ser dioses. Pero Babel también es símbolo de determinación, de visión, de … Continúa leyendo Rebeliones

Procesos

“Todo tiene su tiempo” dice la Biblia (Eclesiastés 3) y “el que espera, desespera” dice el refrán. Obviamente que la palabra de Dios tiene más peso que un dicho popular, pero también es cierto que mientras caminamos hacia la perfección, todavía estamos revestidos de carne y hueso. ¿Viste cuando tenés muchas ganas de… y te la vas aguantando hasta llegar a tu casa, pero cuando estás abriendo la puerta parece que ya no aguantás? Bueno, así. El que espera, desespera.

Descanso

Los que no se fueron están con sus preparativos: pasajes, alquileres, preparar el auto, revisar la documentación, llevar mercadería, qué hacer con las plantas y las mascotas, tener preparada una reserva de dinero, etc. ¿Descanso? El descanso también provoca stress. Alguien dijo alguna vez que “la vida es lo que pasa entre éxitos y fracasos”. También diría “entre el stress y el stress”. ¿Nunca te pasó volver de las vacaciones y decir “necesito vacaciones para descansar de las vacaciones”? ¿No te pasó volver más cansado de lo que te fuiste? El descanso también puede provocar stress y más cuando ponemos toda la esperanza y expectativa en descansar.

Ciclos

Podemos ser muy modernos y progresistas pero las emociones y sentimientos funcionan del mismo modo que lo vivían los antiguos. Y con antiguos no me refiero a tus padres o abuelos, sino a los de 2.000, 5.000, o no sé cuántos miles de años atrás. Ya que nombro a Eclesiastés ¿nunca te encontraste diciendo algunas de sus frases como si fueran la gran revelación de hoy?

Fin

“Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.” Tres maneras de decir lo mismo: Antes de Jesús no hay nada, después de él nada hay. La vida en plenitud comienza con Cristo y el fin, que no es fin, nos encuentra sentados a su lado. Todo lo anterior no cuenta, si algo sigue es vano, porque en él están encerradas “todas las cosas que necesitamos para vivir con devoción” (2 Pedro 1:3), ya que él es “nuestra vida” (Colosenses 3:4) y el que “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:3).