Dice Éxodo 3:1 “Moisés cuidaba las ovejas de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, y un día llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, el monte de Dios.” Moisés lo sabía. O el suegro se lo hizo entender o el ya lo comprendía de antemano: las ovejas no eran propias, eran del suegro y al suegro tenía que dar cuenta por el movimiento, traslado, pastoreo, alimentación y destino de las ovejas.
