El manejo de nuestras emociones es siempre un tema complejo. Normalmente nos enfocamos en tratar las “malas emociones”, pero las buenas también tienen sus problemas. Tomate un tiempo antes de tomar alguna decisión que sea importante o vital. No te dejes llevar por las crisis que se levanten. No te subas a cualquier tren que pase ni te asustes por cualquier sombra que aparezca. Si a veces ni somos capaces de entender nuestras reacciones, ¿cómo pretendés manejar tu vida con tanta autoridad?

