Hebreos 10:23 NVI
“Mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa.”
¿Motivos para abandonar? Pufff… esperá que cuento.
¿Motivos para bajar los brazos? Pufff… más o menos el mismo número.
Muchas son las situaciones que pueden convertirse en un freno, o lo que es peor, un ancla, que nos paralizan e impiden o intentan impedir que avancemos.
Es que no somos negacionistas y vivimos en el mundo real, un mundo que ofrece distracciones pasajeras y placeres temporales para que no lo molestemos, para que no lo queramos cambiar.
Anoche hablaba de eso, de la capacidad y orden que Dios nos dio (¿o la orden y la capacidad?) para afectar el lugar donde estamos.
No somos solamente habitantes pasajeros de un mundo en perdición yendo en peregrinaje a la ciudad celestial (¡faaa me salió poético/evangélico!) sino que somos “embajadores” y por lo tanto “representantes” de un reino distinto, para mostrar y hacer conocer ese reino.
El problema es cuando nos enfocamos en lo terrenal y cotidiano, olvidando el motivo de nuestra credencial diplomática. Si un agregado comercial de un país extranjero no se ocupa de generar relaciones comerciales e intercambio, ¡es despedido! ¿Por qué no debería hacer Dios lo mismo?
Por eso debemos cambiar el foco, y la lente si es necesario, y mirar el objetivo, el propósito, la razón, la función, y “mantener firme la esperanza”.
¿Y viste que dice “la esperanza que profesamos”?
Es una profesión. Es una ocupación en la que nos va la vida. Es una carrera decidida y aplicada. Y es también una acción de fe, actuar según la fe, vivir en lo que creemos.
¿Garantías? Más que las dudas. El que hizo la promesa es fiel.
Que tengas un excelente día! 😁
