Mafia

El evangelio es una mafia. Sí, no te asustes, el evangelio es una mafia:

La mafia se agrupa por “familias”.
El evangelio forma una familia.

La mafia brinda protección.
El evangelio es una ciudad de refugio y un lugar de contención.

La mafia cobra por esa protección.
El evangelio no cobra, pero estamos en deuda por la salvación.

La mafia anda por las calles armada.
El evangelio tiene armas que no son carnales, sino espirituales, pero armas masivas de destrucción.

La mafia toma su zona en posesión.
El evangelio tiene autoridad sobre la tierra.

La mafia es muy selectiva para ingresar.
El evangelio tiene sus requisitos para que seas parte.

Cuando ingresaste a la mafia no podés salir.
Cuando entraste al evangelio… no podés salir.

Si bien, en realidad, sí podés salir; una vez que recibiste la revelación de Cristo, te sigue a donde vayas. Podés tener conflictos, podés pasar por alguna aflicción; pero la gracia y el amor de Dios siguen estando con vos. Podés pasar alguna crisis, incluso podés llegar a alejarte del Señor, pero Él no se aleja de vos, sino que, conforme a su palabra, “no te dejará ni te desamparará” (Josué 1:5; Hebreos 13:5).

Cuando estuvimos hablando de “Armas para la Guerra Espiritual”, decía que recibir a Cristo es una declaración de guerra; ahora que estamos viendo “Rompiendo Maldiciones Generacionales”, el punto central es que Cristo cambia nuestra realidad, nuestro destino y nuestra naturaleza. En definitiva, cuando llegás a Cristo, elegiste un bando de combate y, aunque quieras, nunca volvés a ser la misma persona.

Recuerdo hace algunos años, en medio de los caóticos vaivenes de la más caótica política argentina, se hacía alusión a algunos que proponían una “Corea del Centro”. Obviamente eso no existe, no existe un país llamado así, pero lo que sí existe son una “Corea del Norte” y una “Corea del Sur”, ambas con muy distintas ideologías y sistemas de gobierno y económicos. Esta supuesta o utópica Corea del Centro pretendía fusionar las bondades de cada uno de los países divididos y enfrentados.

Pero Corea del Centro no existe. No se puede negociar con el enemigo, decía W. Churchill, y no se pueden hacer concesiones a quien está tan distante de tu pensamiento y forma de ver la vida.

En nuestro país también quiso existir una idea de Corea del Centro. En este caso se la llamó “Tercera Posición” y pretendía no ser ni capitalista ni comunista, sino crear un “engendro ideológico” que, además, nos permitiera relacionarnos con las otras dos posiciones sin tomar partido en ninguna de ellas.

Repito: engendro. Estoy pensando en las palabras de Jesús cuando dijo: “Que tu sí sea sí… que tu no sea no…” (Mateo 5:37), pero me queda mejor el texto de la lectura de hoy en Lucas 11:23: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama.”

El viejo refrán dice: “No podés quedar bien con Dios y con el diablo”, y si bien, volviendo a la política, eso es lo común y habitual de nuestros candidatos, con Dios la cosa no pasa por ahí.

También dijo Jesús que “Nadie puede servir a dos señores…” (Mateo 6:24), sentando ya un principio de aplicación espiritual. O estás con Cristo, o estás contra Él.

Muchas veces intentamos caminar por la “tercera posición de la Corea del Centro“. Entiendo que el vértigo es atractivo, y que el aumento de adrenalina activa la dopamina, y entonces caminar por el precipicio tiene una cuota de placer. Pero repito: con Cristo no es así.

Queremos vivir a la manera del mundo y recibir beneficios espirituales.
Queremos usar principios mundanos y tener recompensas divinas.
Queremos “jugar” con el peligro, pretendiendo que Salmo 91:11-12 se active automáticamente (¡no te lo escribo, buscalo… ja!).

Pero físicamente es imposible caminar para el norte y el sur al mismo tiempo y así llegar al oeste. Lo de “todos los caminos conducen a Roma” era cierto para los ejércitos que volvían a la capital, pero no sirve para llevarte a Cristo ni para alcanzar la plenitud que te ofrece el evangelio (el mafioso).

¿Sabías que el evangelio es una confrontación constante? Bueno, te doy por informado: el evangelio es una confrontación constante. Y la confrontación te lleva a tomar una decisión. Y si esa decisión va de la mano de la transformación… “El que está en Cristo, es una nueva creación…” (2 Corintios 5:17).

¿Qué decisiones estás tomando?
¿Qué caminos estás transitando?
¿Seguís buscando caminos alternativos?
¿Todavía creés en “Corea del Norte”?
Como te dije ayer (¿te dije ayer?): ¿Estás reconociendo a Cristo en tus caminos?

Es imposible escapar de lo que Dios hizo en nosotros.
Es imposible escapar de la mente de Cristo que ya está en vos.
Es imposible pretender seguir como si nada hubiera pasado…

El evangelio es una mafia: una vez que entraste no podés salir jamás…!

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