Biblia y Filosofía

Bueno, nos ponemos filosóficos. Recién llegamos a casa de una ceremonia de casamiento. Es algo tan natural y al mismo tiempo que se ve cada vez menos. Entiendo la modernidad, entiendo los cambios sociales, entiendo que las costumbres vayan variando, pero hay cosas que no deberían desaparecer.

El matrimonio pasó de ser un pacto de dos personas delante de Dios a un ritual anacrónico sin sentido. Y sin embargo, sigue siendo el sello de ese pacto.

Muchas veces me han dicho: ¿qué te cambia un papel? Y aunque en realidad un papel no te cambia casi nada, la decisión de presentar y sellar este pacto delante de Dios te puede cambiar todo.

Es que, te voy a contar una tremenda revelación, Dios es real. No es una fantasía ni una ilusión. No es solo un mito religioso ni el consuelo de los débiles, Dios es real y Dios… es Dios.

Así arranca Pablo un tremendo concepto filosófico digno de cualquier sabio griego de la época. ¡Con razón se ganó la atención de los atenienses! Con palabras dignas de Séneca, Epícteto, Filón o Plutarco (filósofos griegos del siglo I).

“lo invisible de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, y pueden comprenderse por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Romanos 1:20).

En otras palabras, un poco más sencillas o más a nuestra altura, Dios existe aunque no lo veas y que no lo veas no justifica que no exista, porque Dios se muestra por medio de sus obras y su creación.

A ver… Cuando prendés la radio, o mandás un WhatsApp, o mirás TV de antena, o hablás por teléfono… ¿ves las ondas que transmiten la información? Mejor aún, llegás de un amigo, o a un restaurante, o a un hotel… pedís el wifi para estar conectado… te dan la clave y tenés colectividad… ¿podés “ver” el Internet?

Lo que ves es el resultado: el programa en la radio o tele, el mensaje que va y viene, tenés señal para “ver videítos”.

¡Bueno… así! No tenés excusas para no creer en la manifestación de Dios, aunque Dios no se muestre. Porque aunque no se muestre, se hace ver.

Si me pongo melanco-romántico, la Biblia dice que “los cielos cuentan la gloria de Dios” (Salmos 19:1) Así que solo ver el cielo es testimonio de su existencia y poder. Que las estrellas no se te caigan encima, es testimonio de su presencia; según Job, los mares no se rebalsan por su poder y decisión (38:10-11).

Como te dije al empezar, me puse filosófico. Capaz no es una reflexión que te lleve a pensar o cambiar. Tal vez no se sientas identificado o tocado por esto, pero una cosa es real: aunque no tengas experiencias sobrenaturales, aunque no veas ángeles danzando, aunque no tengas visiones espirituales ni camines entre las nubes, Dios es real, te acompaña, te mira, te cuida.

No dependas de las manifestaciones grandes y asombrosas, en las pequeñas cosas, podés ver a Dios.

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