Conocimiento

¡Si habré escuchado este versículo! Ah, no… era el de Oseas. Bueno, dicen más o menos lo mismo. En uno se pierden, o mueren, o son destruidos (según la versión que sea), y en el otro son llevados cautivos.

El denominador común de todo esto es el conocimiento. La falta de conocimiento de Dios y todo lo que surge de eso es vital para el desarrollo como cristianos y, casi te diría, como persona.

Oseas 4:6 dice que el pueblo de Dios “ha sido destruido porque le faltó conocimiento”. Y en Isaías 5:13 encontramos que esa misma fue la razón de haber sido “llevado cautivo”: por su “falta de conocimiento”.

Ayer hablábamos de eso, de que la clave para avanzar es entender:

“Entender quién soy.
Entender quién es Dios.”

Como tantas veces decimos: cambiar la manera de pensar respecto de Dios, de quién es, y de mi relación y posición ante Él.

¿Le sacás el jugo a un artefacto sin saber cuáles son sus posibilidades?
¿Conocés cuál es tu propio potencial?
¿Aprovechás al máximo todas las posibilidades de la Inteligencia Artificial?
¡Ni se te ocurra decir que sí si nunca aprendiste el uso profundo de Excel!

Vamos más simple: si la pava eléctrica tiene un regulador de dos temperaturas y no lo sabías… ¿sale bien el mate con agua hervida?

Hace un par de años hice una serie de mensajes sobre el Padre Nuestro. Se llamó “Del Cielo a la Tierra: Una Oración Revelada”. El foco estaba puesto en conocer la manera en que Dios nos dice que lleguemos a Él, para que sea una oración efectiva.
Una sección estaba dedicada a “los nombres de Dios”, que nos enseñan cuáles son las cosas que Dios puede y quiere hacer, mostrando lo que ya había hecho. (Para muestra basta un botón, dicen…).

Si desconocemos las posibilidades y el potencial de lo que tenemos a mano, difícilmente podamos “usarlo” con eficiencia y disfrutar de todas sus funciones.

Si desconocemos quién es Dios, qué pretende de mí, qué me pide, qué me ofrece, cuál es mi relación con Él, qué puedo esperar de Él… seré destruido y llevado cautivo.

Pablo hace un comentario en 2 Corintios 11:14 acerca del diablo, pero en relación al entendimiento. Es que si vos no conocés el billete verdadero, difícilmente puedas reconocer el falso. Así, dice Pablo: “hasta Satanás mismo se disfraza de ángel de luz”.

¡Cuántas veces habrás tomado malas decisiones por desconocer lo que Dios pensaba, por creer que pensaba otra cosa, o por suponer que “no sos digno”! (Ey, no sos digno).

¿Cuántas otras veces te habrás alejado de Dios por suponer que Él te condena?

Evitemos ser destruidos, evitemos ser esclavizados por las mentiras y ataduras espirituales conociendo al que está con nosotros y por nosotros.

“Sábelo bien: el Señor tu Dios es Dios, el Dios fiel que cumple con su pacto y su misericordia con aquellos que lo aman y cumplen sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Deuteronomio 7:9).

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