Un oxímoron es una figura literaria muy usada, aunque muchas veces no reconocida. Digo que la usás sin saber que lo estás haciendo, o que lo que estás haciendo se llama así. Es una definición por contraste. Es algo parecido a la parábola —como las que usaba Jesús—, pero en otro contexto. Una parábola te lleva a otro lado, a una historia mundana y contemporánea, para desde ahí llevarte a una aplicación espiritual.
Un oxímoron es ese juego de palabras que te hace decir: “pequeño gigante”, “pobre rico”, “gloria oculta”, “luz invisible”, etc.
Me gusta usarlo, en algunos casos, con un tono irónico. Como decir: “ladrones decentes”, o peor, “políticos honestos” (dije que era ironía, eh), porque el contraste te hace notar lo que querés resaltar. Como cuando uno dice que explica algo por omisión: por ejemplo, para definir qué es el amor, Pablo dice —además de cómo es— lo que no es: “no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor…” (1 Corintios 13:5).
Ya que estamos en la Biblia, también encontramos oxímoron. Estoy seguro de que ni Pablo, ni mucho menos Pedro, ni ningún otro conocería este recurso literario ni tendría idea de su nombre. Pero lo usaban.
Así dice 2 Timoteo 2:1: “Tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que tenemos en Cristo Jesús.”
Esforzarse en la gracia… ¡oxímoron!
Si la gracia es un “don inmerecido”, si por lo tanto es un regalo que Dios nos da en forma desinteresada y sin mérito; si no hicimos nada para merecerla ni para recibirla (aunque debemos hacer algo para activarla), ni podemos hacer nunca nada que nos ponga a su altura —y si llegamos a hacerlo y merecerlo, ya no sería gracia—, ¿cómo entonces “me esfuerzo”?
El problema de la gracia es su falta de precio. Mi pastor me decía: “¡Aunque sea 10 centavos, pero tenés que cobrar las cosas!” Y yo me enojaba porque quería que la iglesia pague las gorras para los jóvenes. Él insistía: “Lo que no se paga no cuesta, lo que no cuesta no vale.”
Y tenía razón…
¿Sabés cómo terminó la historia? ¿Te dije que yo reconozco a los rebeldes hasta por el olor? ¿Sabés por qué? Porque siempre fui un rebelde.
Bueno… las pagué yo de mi bolsillo… y ninguno lo valoró.
Como no pagaban, no cuidaban.
Como no cuidaban, las dejaban tiradas, olvidadas.
Como las dejaban por ahí… se perdieron todas las gorras.
Sí, el ruso tenía razón.
¡Y la gracia no se paga! La gracia no se paga, la salvación tampoco, aunque ya hablamos de que todo lo demás tiene un precio. Pero al no pagarla, corremos el riesgo de no darle valor:
- Tomamos el evangelio a la ligera.
- No llegamos a comprender el sacrificio de Jesús.
- Cuando leemos en Timoteo “sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2 Timoteo 2:3), decimos: “¡Eso era antes!” Como si la Biblia tuviera una fecha de vencimiento.
Como no se paga, vamos a la iglesia cuando nos queda bien.
¡Que no se interponga con alguna actividad familiar!
¡Que no juegue mi equipo!
Después de todo… ¡tengo derecho a un tiempo familiar!
Como no se paga, recibo enseñanzas riquísimas, valiosas realmente, que si no fueran “cristianas” merecerían un pago de 50 a 100 dólares para poder participar (ah, eso sí lo pagás).
Pero como es de la Biblia, como lo dice el de siempre… no tiene valor.
Pero también está el otro, tal vez seas vos, que entendiendo el valor de la cruz, cree que siempre tiene que pagar y que no merece recibir ninguna bendición.
Son los que sirven religiosamente, que viven su propio sacrificio, que consideran pecado disfrutar de lo que Dios nos dio.
Cuando también en Timoteo leemos: “[Dios] nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” (1 Timoteo 6:17).
Las dos posturas van en contra de la gracia.
Pero Pablo sigue diciendo: “¡…esfuérzate en la gracia…!”
- Esforzate en recibir lo que Dios determinó para vos.
- Esforzate en valorar lo que Dios hizo y hace por vos.
- Esforzate en agradecer la salvación y la bendición que te rodea.
- Esforzate en cumplir tu llamado y propósito.
- Esforzate en adorar en espíritu y en verdad.
- Esforzate en vivir según lo que Dios espera de vos.
¿En qué grupo estás?
¿En el de los que no valoran, o en el de los que no se valoran?
¡Esforzate en la gracia!

deberian cobrar la entrada de las reuniones generales….
(chiste)
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Buena idea!!!
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