Posicionamiento

¿¡Pero será de Dios!? Y capaz… sea de Dios.
Me vuelvo a topar con este texto que me lleva, otra vez, a la prédica del sábado: tenemos que subir de nivel.

En parte, es algo natural de la vida misma: no creo que nadie se conforme con permanecer siempre igual, sino que todos, en mayor o menor medida, aspiramos a progresar.

En generaciones pasadas (no tanto atrás), el sueño era “tener un título”. Mientras la aspiración de la clase media trabajadora estaba en tener la casa propia, al mismo tiempo soñaban y se esforzaban para que sus hijos escapen de la fábrica o la obra y pudieran tener una profesión.

Desde la época de “m’hijo el dotor” hasta los influencers en redes, todos queremos crecer, progresar, prosperar.

Es también el destino natural del cristiano. Desde Proverbios 4:18, con “la vida en aumento”, hasta 3 Juan 2, con “que seas prosperado”, hay una marca que identifica al hijo de Dios: una vida en crecimiento, transformación y prosperidad mental, alcanzar una nueva posición.
Lo interesante (¡alerta religiosos!) es que esta nueva posición es tanto espiritual como natural y material.

Sí. Abrí tu mente (de eso se trata). Jesús no solo salvó tu alma, sino que trajo restauración para tu mente y tu cuerpo, lo que lleva a una prosperidad completa. Ya lo dijo Jeremías: “los pensamientos que tengo para vos son pensamientos de bien y no de mal, para darte lo que estás esperando” (29:11), y Jesús, más simple: “…vine para darte una vida abundante” (Juan 10:10b).

La posición natural del creyente es estar en las alturas. Fuimos creados para vivir en “las tierras altas”: de la presencia, lo sobrenatural y lejos, fuera, de la mediocridad.
Ser cristiano no es ser un “pobrecito desamparado necesitado de fe”, sino ser parte de una maquinaria espiritual y una experiencia sobrenatural transformadora que, justamente, nos coloca en una nueva posición espiritual.

Dijo el profeta Miqueas, hablando de tiempos futuros, tiempos que involucran a la Iglesia:
“¡Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob! Él nos guiará por sus caminos, y nosotros iremos por sus sendas” (Miqueas 4:2).
A lo que agrega al final, comentando esa misma declaración:
“Porque la enseñanza saldrá de Sión; de Jerusalén saldrá la palabra del Señor” (Miqueas 4:2).

La enseñanza y la palabra se encuentran en lo alto. Sí, por supuesto, en la intimidad y presencia del Señor. Sí, por supuesto, pasando tiempo con Él. Sí, por supuesto: “poniendo la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra…” (Colosenses 3:2).

Esto es un anticipo de lo que vendrá.
Es tiempo de extender las alas y empezar a volar.
Es tiempo… de subir de nivel, de cambiar de posición.

Gallina en el suelo o águila en las alturas: la posición también es una decisión.

2 comentarios en “Posicionamiento

  1. Gallina en el suelo, No , jamás . Tenemos q buscar ,transitar ,tomar decisiones, volar como las águilas en las alturas , pero ,ojo con una decisión firme .para no volver a lo mismo

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