PRINCIPIO… y FINAL

Llegamos al final. Si bien no es una despedida, es un cierre de época, un cambio de etapa, un nuevo tiempo. Termina el año; mañana arrancamos con un año bien fresquito. Hay que aprovechar que está tierno para doblegarlo a nuestra voluntad (a la voluntad de Dios).

No solo termina el año, también con él termina nuestra lectura anual. Este plan que lleva más de 10 años de darnos alimento espiritual y por medio del cual cada año podemos leer la Biblia completa (más dos veces Salmos y doce veces Proverbios).

El último versículo de la Biblia es sencillamente un saludo. Como toda persona educada, Juan termina su carta saludando a los destinatarios: “Que la gracia del Señor Jesucristo sea con todos. Amén.” (Apocalipsis 22:21). Me resulta entre llamativo e interesante que la última palabra de la Biblia sea un “amén”, porque es el broche de oro perfecto a todo lo recorrido, lo leído, lo compartido, lo orado. Es la firma en el pacto entre Dios y su pueblo diciendo: “¡Así es y así será!”

El verso anterior, el 20, también tiene un amén, pero en este caso a una declaración de Jesús que Juan toma y afirma, como lo que hoy sería un retweet o un repost en redes sociales: “El que da testimonio de estas cosas dice: «Ciertamente, vengo pronto.» Amén. ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22:20).

Los dos anteriores, el 18 y 19, son advertencias sobre adulterar o alterar el contenido de la carta, con una serie de maldiciones digna de Indiana Jones en busca del Arca perdida. Y así podría seguir hacia atrás a lo largo de casi todo este capítulo final, donde a las claras es un cierre, epílogo, notas del autor incluidas.

Así hasta el verso 13, que yo hubiera dejado como cierre del capítulo, libro y Biblia (pero yo no lo escribí). Tiene un tono entre épico y dramático, y encierra una gran verdad:

“Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.” (Apocalipsis 22:13)

Tres expresiones distintas para decir lo mismo. Tres frases que van resaltando su propio significado. ¿Por qué tres? ¡No tengo idea! Pero ahora entiendo por qué casi siempre me pasa lo mismo escribiendo o predicando: necesito hacer un círculo de tres…

“Alfa y Omega”: las primera y última letras del alfabeto griego. Es cierto que Jesús no hablaba en griego, sino en arameo y hebreo, y por lo tanto él no dijo “alfa y omega”. Con toda seguridad Jesús dijo “Alef y Tav”, las primera y última letras del alfabeto hebreo.
Pero más allá de la importancia lingüística (que también la tiene), está diciendo lo que dicen la segunda y tercera frase de esta trilogía: “principio y fin, primero y último”.

Como sea, la cuestión es clara. Jesús es el principio, el origen, el inicio y lo primero de todo lo hablado, lo dicho y lo por decir; de todo lo creado, lo existente y lo por crear. Para simplificarte la idea: Jesús encierra todo lo que se pueda definir con palabras; nada queda fuera entre la A y la Z, todo entra en esta secuencia natural y espiritual.

La advertencia de los versos 18 y 19 es más apropiada para la época en que fue escrita. ¿A vos se te ocurriría agregar o quitar algo al texto bíblico? Si bien es cierto que hay muchos seudopredicadores, sectas cristianas o ignorantes doctrinales, así como manipuladores de la estafa que tuercen el evangelio a su comodidad y beneficio, ningún “cristiano raso” haría tal cosa. ¿Para qué vas a ser cristiano de un cristianismo a medida? Ups… buena pregunta.

Pero entonces… ¿por qué escribís tu propia historia en el caminar con Cristo? ¿Por qué decís que lo seguís a él cuando estás siguiendo tus propios caprichos y deseos? ¿Por qué, como dice Proverbios, “tratás de entender todo lo que pasa”… “si el Señor dirige nuestros [tus] pasos”? (Proverbios 20:24)

Nada queda fuera de Cristo, nada hay antes de él ni nada después. Eso dice Apocalipsis 22:13, eso dice Isaías 43:10: “No ha habido ningún dios antes de mí, ni lo habrá después”.

No sigas tus propios planes.
No camines tus propios caminos… y cuando camines tus propios caminos, que lo puedas ver a él delante.

Como te dije ayer, y que sirve para cierre de hoy y cierre de este año: “Reconocé al Señor en todos tus caminos, y ellos serán enderezados y afirmados.” (Proverbios 3:6)

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