“El cambio de posición requiere un cambio de visión. El cambio de posición obliga a cambiar la manera de pensar”.
No sabía por qué tenía esta frase en la mente cuando llegué hoy a la iglesia, hasta que terminé con la lectura del día y… gracias, Dios… Dios me habló.
Hay algo a lo que yo le llamo “percepción condicionada”, que es una visión parcial, sesgada y, por lo tanto, condicionada de las cosas o personas que vemos y con las que nos relacionamos, en función del lugar, la ocasión y el nivel de relación o conocimiento que tenemos de ellas.
¿Chino? Te explico:
我给你解释一下…
No, en serio. Conocés a una persona en un determinado entorno, conversás con esa persona sobre cosas relativas a ese entorno (un obrero en su línea de producción, un médico en el hospital) y, cuando lo encontrás fuera de ese ámbito (más si es algo sorpresivo), primero, te cuesta reconocerlo; segundo, te parece que no encaja en ese lugar; tercero, no lo imaginás hablando de otra cosa que no sea lo de su entorno.
Entonces, el error sería no aceptar ese cambio de posición, limitar a la persona a la posición o condición original, ignorar o rechazar su participación por no estar de acuerdo con tu criterio limitado.
Llevando esto a nuestro andar diario, sería algo tan iluso como limitar a Dios a la iglesia; pensar que solo habla por la Biblia o en oración; o, redoblando la apuesta, querer encontrar algo nuevo en el mismo contexto de siempre o dentro del viejo esquema.
“El cambio de posición requiere un cambio de visión. El cambio de posición obliga a cambiar la manera de pensar”.
José, María y algunos parientes habían ido a presentar sacrificio a Jerusalén como les correspondía hacer cada año. Ese año, por primera vez, llevaban a su hijo. Jesús ya había alcanzado la edad de la ley; era un “judío de ley” y, a partir de ese año, estaba obligado a cumplir los estatutos, los mandamientos, los preceptos de la ley de Moisés.
Entonces, todos fueron a celebrar su “bar-mitzvá” (significa literalmente “hijo del mandamiento”), y cuando volvían a su tierra… “Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos, no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí.” (Lucas 2:44-45)
Dios nos está llevando, diría empujando, a un nuevo nivel. Este cambio de posición requiere entonces un cambio de visión y de pensamiento. Es curioso porque, ¡obviamente!, cambiar de posición te pone ante una visión nueva. No es lo mismo mirar a 1,6 m del piso que a 3 o que a 10; pero, cuando estamos muy acostumbrados a la posición habitual, podemos caer en el error de, estando en un nivel elevado, agacharnos para seguir viendo lo mismo que antes.
No busques a Dios de la misma manera que antes.
No adores igual que antes.
No pienses igual que antes.
No te quedes interpretando lo nuevo con una mentalidad vieja…
Rompé la estructura de tu limitación, viéndote primeramente como Dios te ve. ¿Qué pensás que significa “Vení, subamos al monte de Jehová…”? (Isaías 2:3; Miqueas 4:2). ¿Qué creés que quiere decir “la vida del justo es como la luz de la aurora que va en aumento…”? (Proverbios 4:18).
Fuiste llamado para subir de nivel.
Fuiste creado para habitar en las alturas.
Fuiste pensado para vivir en lo sobrenatural.
Estás siendo empujado a una nueva visión y a un nuevo entendimiento…
No te quedes en lo bajo, no vuelvas atrás…
“El cambio de posición requiere un cambio de visión. El cambio de posición obliga a cambiar la manera de pensar”.

Que el Señor nos ayude a renovar nuestro entendimiento, Muchas gracias Pastor
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Muchas gracias por seguir mis reflexiones y por su comentario
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