Opciones

Terminamos este mediodía la Cruzada de Semana Santa. Fueron cinco días de mucho mover espiritual y también muy emotivos.

A medida que decidimos darle lugar a Dios, cuando Él va entrando en nuestro ser interior, nuestras emociones no quedan afuera. Después de todo, somos seres emocionales con una vida espiritual.

Semana Santa es el evento más importante del calendario cristiano. No se trata solo de rosca y huevo de Pascua, menos todavía de un conejo de dudosa procedencia y actitud.

Así como la Navidad no es Papá Noel ni los regalos bajo el árbol, Semana Santa marca un antes y un después en el mundo espiritual, con su obvia consecuencia en el mundo natural.

Para ser exactos, el cambio no lo provoca la Semana Santa, sino la muerte de Jesús y su resurrección, que es el broche de oro que confirma la victoria sobre la muerte y, de paso, sobre el diablo.

¿De qué cambio hablo? Después de la cruz, la humanidad se divide en dos razas espirituales: los salvos y los perdidos.
Así. Drástico. Lineal y definitivo. De un lado o del otro.

Ya no hay más opciones. Es más: “ya no hay más opciones”.

La Biblia habla de dos juicios posteriores: el Tribunal de Cristo y el Juicio ante el Gran Trono Blanco.

Uno es para los creyentes de todos los tiempos. El otro es para toda la humanidad que decidió vivir a su manera.
Ni uno salva ni el otro condena.

La decisión se tomó estando en vida. O sos salvo o estás perdido (lo bueno es que, si estás vivo y perdido, siempre podés tomar una decisión que te pase de perdido a salvo).

Así es el evangelio. Así es la vida cristiana. O estás de un lado o estás del otro. O estás con Cristo o no estás con Él.

En las plantillas de colorimetría hay infinitas gamas y variantes de colores y tonos. ¡Ni siquiera hay un solo blanco o negro! (Aunque sí hay un blanco y negro absolutos).

Pero en el plano espiritual, no hay gamas. Sos o no sos. Estás o no estás. La decisión será, siempre, de qué lado te querés poner y de qué manera querés vivir.

“El que no está a mi favor, está en contra mía, y el que conmigo no recoge, desparrama”, dijo Jesús (Lucas 11:23).


No hay muchas opciones y todos los caminos… “no conducen a Roma”.
Hay solamente una opción y una decisión:

O estás con Él… o estás contra Él.
O estás de un lado o estás del otro.
O vivís como cristiano o cristiano… no sos…

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