“No todos los fines son finales”. Eso fue algo que el Señor me habló en Semana Santa, que compartí en el mensaje del sábado “de temor”. Ese día lo comparé a las series de TV, que terminan sus temporadas… pero al año siguiente vuelven a aparecer.
Así hay cosas o situaciones que parecen finales. En Semana Santa el tema era Jesús muerto, pero a veces puede ser un conflicto personal: una discusión, una ruptura, un quiebre económico.
Puede ser una mala noticia. Puede ser una despedida. Puede ser un fracaso. Situaciones en las que bajaste los brazos o diste todo por perdido (ojo… o por ganado) y que no parecen tener una resolución favorable, que no dan señales de cambio.
Recuerdo mi historia personal: había sido pastor de jóvenes durante 10 años. Por razones que son para otra charla, renuncié al ministerio. Al poco tiempo, como la higuera, ya no tenía propósito ni fruto… me estaba secando… dejé la iglesia.
No me arrepiento de esa decisión. Creo que también en eso “todo tiene su tiempo”. Creo que Dios obra de manera muy distinta y personal con cada uno, y hay casos en los que vas a estar toda tu vida en un ministerio, y otros en los que vas a cambiar.
No. Irte de la iglesia no siempre es ser rebelde o “golondrina”; a veces Dios te lleva por otros rumbos para capacitarte en otras áreas o…
O como hay un principio espiritual que dice que “el alumno no es mayor que su maestro”, entonces Dios te saca de esa escuela para llevarte a otra donde puedas subir un escalón más (Mateo 10:24).
¿Fue ese mi caso? No lo sé. Al principio no parecía así, aunque era una decisión de no retorno.
Encontramos un lugar donde arraigarnos. Era una de esas iglesias donde “ya está todo hecho” (así dicen muchos de nuestra iglesia). Donde todo indica que no hay lugar para servir, porque todo está ocupado y marcha sobre rieles. Acepté la idea de que mi tiempo ya había pasado y me senté a recibir palabra de Dios.
No pasó un año… ya estaba otra vez liderando jóvenes…
“No todos los fines son finales”, y aunque algunas cosas ya estén bien definidas y cerradas, Dios abre puertas que nadie podría abrir, y solo Él tiene la última palabra.
Hay una historia muy impactante en el libro de Josué. Es algo que todos mencionan: algunos con ironía, otros con burla, otros con fe. Aparecen a veces relatos (sin una fuente comprobable) que dicen que “la NASA” lo comprobó (no te creas todo lo que se publica; internet es una gran fuente de información y de desinformación).
Fue el caso de la batalla contra los amorreos. La cosa se estaba dificultando y entonces Josué, mirando al cielo, hablando a Dios, dice: “Sol, detente en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ajalón.” (Josué 10:12).
Y lo sorprendente fue que: “…el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.” (Josué 10:13).
Hasta ahí el milagro. En esta reflexión es solo un dato temporal. No es relevante para lo que te quiero decir. Es que el verso 14 dice, poniendo un broche de oro a lo sucedido y exaltando a Josué: “Ni antes ni después ha habido otro día como aquel en que el Señor escuchó la voz de un hombre, pues el Señor peleaba a favor de Israel.” (Josué 10:14).
¿Dónde quedó, por ejemplo, “Clama a mí y yo te responderé” (Jeremías 33:3)?
¿Y “Claman los justos y Jehová oye”? (Salmos 34:17).
¿¡Y “Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye”!? (1 Juan 5:14).
¿Mintió Dios?
¿Es un error bíblico?
¿Entonces es cierto que no se puede confiar en la Biblia?
¡Comprobación de que la Biblia es “un libro escrito por hombres”!
No. No. No. No. Bueno, ese sí… la Biblia está escrita por hombres… “inspirados por Dios”.
No, Dios no miente.
No, no es un error.
No, no es verdad: podés confiar ¡ciegamente! en la Palabra de Dios… Pero también acá “todo tiene su tiempo”.
¡Y no me refiero a tiempo de aplicación, sino sencillamente a que cuando Josué dijo que no hubo ni habrá hombre a quien Dios escuche, se estaba refiriendo a su experiencia personal, sorprendido, cautivado… pero sin profetizar! Con el correr del tiempo y los pactos, sí hubo muchos a quienes Dios escuchó, respaldó y respondió.
¡Mirá Samuel! “Dios no dejaba caer a tierra ninguna de sus palabras” (1 Samuel 3:19).
Así que sí. Dios lo escuchaba.
“No todos los fines son finales”, y si hay algo en tu vida que parece no tener salida; si hay algo estancado; si recibiste un ultimátum o alguna sentencia definitiva; si no hay manera posible de que la cosa cambie…
Dejá que Dios obre, que Dios intervenga, que Dios hable…
Después de todo, Dios también controla los tiempos.

Hace poco empece a seguirte y tus post me resultan muy interesantes! Gracias por compartir. Te mando un gran abrazo desde mi buenos aires querido!
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Muchas gracias! Me siento honrado por eso y por tus palabras, espero poder ser de bendición y edificación
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hola pastor bendiciones!
Hace poco lo empece a seguir,y sus predicas me han ayudado bastante,soy de Buenos Aires pero hace 14 años vivo en Casilda santa fe y hace poco fui de visita y fui a su iglesia con mí hermano.
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Muchas gracias por tu comentario. Me alegra poder ser de bendición. ¿Quién es tu hermano?
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