Cada cosa en su lugar

“Zapatero, a tus zapatos!” Decía el viejo refrán, seguramente desconocido para muchos, pero que muchos otros hemos escuchado y recitado tantas veces. Era la manera elegante de decirle a alguien que se meta en lo suyo y deje de opinar de lo que no entendía. ¡A un argentino! Opinólogos por naturaleza, graduados con un doctorado en sabelotodismo .

Sí, es verdad que, así como todo tiene su tiempo, también todo tiene su lugar. En tu casa seguramente hay lugares específicos destinados para algo también específico. Tendrás un lugar donde almacenás papas y cebollas y un lugar para los artículos de higiene y limpieza.

Seguramente, como buen latino, tenés la superbolsa, esa bolsa madre de bolsas que guarda… bolsas.
No quiero apostar, pero… ¿las sartenes y pizzeras en el horno?

De la misma manera funcionan los comercios. Incluso hay “zonas comerciales” específicas para artículos determinados. A saber:
Calle Viamonte en Buenos Aires: decoración, pinturerías, alfombras
Av. Belgrano: muebles
Calle Libertad: electrónica y audio
Avenida Warnes: repuestos automotor
Y así podría seguir con una larga lista de ubicaciones mentales de lugares donde conseguir lo que buscás.

Pero más simple todavía…
Zapatos en zapaterías
Zapatillas en casas de deporte
Electrodomésticos en casas de electro y artículos del hogar
¿Sigo?

¿Pan? ¡A la panadería!
¿Carne? ¡A la carnicería!
¿Frutas y verduras? A la verdulería…
¿Pescado? (puaj…) ¡A la pescadería!

¿Sigo? No, gracias, ya está.

Si bien muchas de estas cosas también las podés conseguir online o en algún supermercado, históricamente tienen su lugar.
¿Por qué entonces buscamos paz, por ejemplo, en una salida, vacaciones, pareja, posición económica, etc.?
¿Por qué buscamos gozo en todo eso mismo?
¿Por qué buscamos plenitud en la realización personal, un título, un logro académico o deportivo, también una pareja?

¿Irías a comprar un televisor a la verdulería o un par de zapatos a la carnicería?

Así de sorprendidos les respondieron los ángeles que guardaban la tumba de Jesús a las mujeres que se sorprendieron al ver que él no estaba ahí:

“…¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?” (Lucas 24:5)

Las mujeres se quedaron con la última información conocida y, apoyadas en su experiencia personal: Jesús quedó en la tumba, en la tumba estará. Así buscamos paz y plenitud, según las costumbres y tradiciones, en lo que todos te dicen que es el lugar y la forma donde la vas a encontrar.

Pero plenitud y paz… solo en Cristo las vas a encontrar.

¿No te cansás de buscar donde no hay nada?
¿Vas a seguir buscando donde no hay, o finalmente vas a ir a donde sí hay?

Buscamos vida en lo que se muere.
Buscamos plenitud en lo que se termina.
Buscamos paz en lo que es inestable.

“Zapatero, a tus zapatos.”
Cristiano… a Cristo.

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