De monas y monjes

No podés ser lo que no sos ni dejar de ser lo que sos. Es una realidad de la vida.
Inevitablemente viene a mi cabeza la cuestión de la perversa ideología de género. No voy a hablar de esto, pero es el mismo concepto y traicionaría mis principios si me hago el tonto con esto: así como “dato mata relato”… “biología mata ideología”.

No podés ser lo que no sos ni dejar de ser lo que sos. Es como el vieeeejo dicho: “aunque la mona se vista de seda… mona queda”, refrendado por el otro más elegante: “el hábito no hace al monje”. Pero aun así… ¿cuántas veces te vestiste de seda para que no se vean tus labios de orangután? ¿Cuántas veces te pusiste un hábito para “disfrazarte” de santidad?

¡No podés ser lo que no sos ni dejar de ser lo que sos!
¿Viste alguna vez un elefante en una cristalería (otro viejo dicho para deschavar la edad…)? Obviamente que no y, sinceramente… espero que no. ¿Pero te lo imaginás? ¿Creés que podría pasar desapercibido?

No podés ser lo que no sos aunque lo intentes y no podés dejar de ser lo que sos aunque lo niegues.

Me estoy aguantando para no emitir opinión (nuevamente) sobre el tema Dante Gebel. Ya lo hice en el último programa de “SIN FILTRO”. Si, de curioso, querés saber cuál es mi opinión sobre el tema, entrá a YouTube y deleitate, o criticame. Es lo que hay, es lo que soy.

Porque no puedo dejar de ser lo que soy ni ser lo que no soy.
Porque no puedo decir que no soy lo que fui por los últimos treinta años de mi vida ni puedo desmerecer el trabajo de los últimos quince, con toda la gente que pasó, que está y que fue y sigue involucrada.

Así les pasó a los efrainitas. Eran los israelitas descendientes de Efraín y que vivían en la región llamada, precisamente, Efraín. Estaban en medio de una guerra civil con los galaaditas (los descendientes de Galaad, que vivían en la región más al norte de Galaad).
Los de Efraín querían hacerse pasar por galaaditas para que no los tomaran prisioneros o los mataran, entonces los de Jefté simplemente les hacían decir una palabra que sacaba a la luz su origen y cultura.

“…le pedían que dijera «Shibolet», y si decía «Sibolet», porque no podía pronunciarlo de otro modo, lo agarraban y lo mataban allí mismo, junto a los vados del Jordán. En aquella ocasión los muertos de Efraín fueron cuarenta y dos mil hombres.” (Jueces 12:6)

¡Es como que le digas a un puntano o cuyano que no arrastre la erre!
¡O que un cordobés hable lineal sin caaaantito!

No podés ser lo que no sos ni dejar de ser lo que sos.
Lo que sos es lo que sos, aunque lo quieras disimular.
Lo que no sos, no sos, aunque te quieras disfrazar.

Dios te hizo único y original. Un viejo juego de palabras sobre este tema dice: “naciste original, no mueras como una copia”. Por lo tanto, la crisis y conflicto de identidad tenés que resolverla “en Dios” y “con Dios”.

No podés vivir la vida de otro, así como no podés llevar la unción, visión y armadura de otro.
No podés hacer la obra de otro, sino solamente “edificar sobre Cristo” (1 Corintios 3:11) en el propósito y llamado que Él tiene para vos.

No podés ser lo que no sos ni dejar de ser lo que sos.
¿Qué sos?
¿Quién sos?

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