Insectos

Me gusta observar a los insectos. No a todos. Con algunos es casi imposible. Otros no son atractivos. Pero, en su mayoría, me gusta observarlos.

Me parecen alucinantes los documentales de Animal Planet. Te introducen en el mundo de los bichos casi como si fueras uno más, viendo su intimidad y sus rituales.

¿Qué habrá sentido Jesús caminando entre los humanos… no?

Haciendo esa mirada objetiva, te das cuenta de que, para ellos, vos sos un ser totalmente inexistente. O no te ven o te ignoran, pero, salvo que quieras intervenir en su mundo, viven como si no existieras.

Las mascotas son distintas. Ellas saben que necesitan de vos. Bueno, menos los gatos, que se creen que son tus dueños; en general entienden que sos su proveedor.

Pero los insectos no. No te “registran”. Algunos solo te buscan para su provecho y nada más.

¿Y vos cómo ves a Dios? ¿Te das cuenta de que es tu proveedor? ¿Lo buscás para tu beneficio? ¿”Registrás” su presencia?

Juan el Bautista fue el “telonero” de Jesús. Le hizo “la previa”, introduciéndolo en el plano espiritual como “el cordero de Dios…”

Juan era un “rebe”, tenía su propio grupo de seguidores y discípulos, a quienes les enseñaba su propia visión acerca de “la ley, los escritos y los profetas”. Pero él sabía que solo era la antesala de algo (alguien) mayor.

Pero su grupo veía en Jesús un competidor, alguien que venía a “serrucharle el piso” a Juan.

Pero Juan entendía tanto su posición, que sabía que lo suyo era solo temporal, hasta que Jesús se manifestara, y que no tenía nada de qué jactarse. Después de todo…

“Nadie puede tener nada, si Dios no se lo da.” (Juan 3:27)

Nada de lo que tenemos, de lo que nos fue dado, de lo que hayamos recibido… nada nos corresponde, ni nos pertenece, ni lo hemos ganado por mérito o derecho propio.

Todo es pura y lisa gracia…

Los insectos se creen dueños de su mundo… y no reconocen un proveedor…

Los insectos…

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