Inútiles Útiles

Es un claro principio en la Biblia: Dios “no hace acepción de personas”.

Es más… casi podría decir que no es así, que sí lo hace, solo que al revés de lo que pensamos o de lo que sería racional: no elige a los “mejores” a la vista de los demás, ni a los “social o culturalmente” más aptos.

Es difícil explicarlo sin sonar elitista, pero Dios no elige a los “mejores”, sino a los que Él preparó de antemano para un fin, a los que Él dotó y capacitó para eso.

Sé que, a veces, los que son llamados por Dios para el ministerio se sienten por encima del resto. ¡Qué pena me da decírtelo! (mentira), pero no es así. Pablo dice que Dios eligió “a lo vil y menospreciado” para avergonzar “a lo sabio y entendido” de este mundo (1 Corintios 1:27-29).

Entonces, lo más apropiado sería decir que: si Dios te llamó, es que no estás entre los que el mundo llamaría; y sí, lo que pensabas era verdad… no das la medida y hay miles mejores que vos.

¡Pero a quien Dios llamó y eligió es a vos! Porque en vos puso Su Espíritu y a vos te dio Sus dones, para que seas “el inútil más útil” para la obra de Dios.

Moisés pensó que no servía, porque era un desconocido y “torpe de habla” (Éxodo 4:10).
Y Dios lo usó para liberar a Israel de Egipto.

Gedeón se vio como un inútil, sin condiciones, fuerza ni habilidad (Jueces 6:15).
Y Dios lo usó para derrotar a los madianitas.

Saúl se creía poca cosa (se creía menos de lo que en realidad era), y, como Gedeón, se escondió en su pobre linaje para creerse no apto para la obra de Dios:

“Saúl respondió: —¡Pero si yo soy de la tribu de Benjamín, la más pequeña de las tribus de Israel! Además, mi familia es la más insignificante de todas las familias de la tribu de Benjamín. ¿Por qué me dices todo eso?” (1 Samuel 9:21).

Pero aun así, y a pesar de que realmente dejó mucho que desear… Dios lo eligió por rey de Israel.

No. No son tus condiciones las que te hacen apto, sino solamente la forma en que Dios te creó.

Ya lo dijo Jesús: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10).

Sí, debés prepararte y capacitarte para el servicio y el ministerio, pero no es eso lo que te va a posicionar, sino tu relación con Dios (y el no prepararte y capacitarte puede hacerte perder el lugar que Dios te dio).

No. Nunca vas a dar la medida, porque, si no, no sería por gracia. Y sí, podés alcanzar lugares de crecimiento y bendición si conectás con el propósito de Dios para vos.

¿Cuál va a ser tu excusa?

Dios no mira tu condición, Dios mira tu posición.
Dios no busca tu capacidad, busca tu disposición.
Dios no necesita tus habilidades, necesita tu obediencia.

Ya no mires lo que tenés o lo que te falta…
mirá quién te llama, quién te elige, quién te manda…

Dejar un comentario