Comienzos…

Pertenezco a la generación Salvat. Sí, claro… obviamente no vas a saber qué es eso. Tal vez si te dijera Espasa-Calpe sería más cercano a vos… o tal vez tampoco.

Soy de la generación de las enciclopedias en fascículos. ¿Qué es (era) un fascículo? Una “revista” (ponele) que era un capítulo de una obra más grande, que recibías normalmente en formato semanal.

Volvamos arriba. ¿Qué era (o es) Salvat o Espasa-Calpe? ¡La editorial que vendía las enciclopedias en fascículos!

Con ese formato llegué a tener muchas colecciones. Claro, era la época en que los chicos leían. Leer… pasar los ojos por un escrito e interpretar lo que dice. Eso. Justo lo que estás haciendo ahora.

Las enciclopedias en entregas semanales tenían dos problemas potenciales. Ambos los sufrí y experimenté:

  1. Te cansabas y abandonabas la colección.
  2. Se cortaba la edición ¡o cerraba la editorial!

Así me pasó en algunas ocasiones en las que me quedaron colecciones truncas. Creo que por eso ahora no dejo sin terminar una serie. ¡Quedé traumado!

Empezar una serie y no terminarla… es haber desperdiciado tu valioso tiempo (¡ojo! seguir mirando lo que no te gusta, solo por terminarlo… es seguir desperdiciando tu valioso tiempo).

Dejar una colección sin terminar es haber perdido… tiempo, espacio ¡y dinero!

Realmente no alcanza con comenzar algo. Hay que entrenarse para terminar.

Dicen los que saben y tienen plata que “ganar el primer millón no es lo difícil” (¡ja!). Difícil es, para ellos, mantenerlo y multiplicarlo.

Eso sí es real: lo importante no es llegar o alcanzar, lo importante es mantenerte y avanzar.

¿Cuál es el logro de pegar un salto y tocar el techo, más que el decir “llegué”? ¿O sentirte ganador por haber superado a otro? ¿Qué te deja? ¿En qué edifica?

Sirve si esa es tu meta, pero si procurás crecer y avanzar… no alcanza con llegar, es necesario permanecer, es necesario avanzar.

Salomón lo entendía…

“Vale más terminar un asunto que comenzarlo. Vale más ser paciente que valiente.” (Eclesiastés 7:8 DHH)

Lo mismo señala, pero a mayor escala, hablando de la vida misma:

“Vale más el día en que se muere que el día en que se nace.” (Eclesiastés 7:1 DHH)

Cuando nacés tenés toda tu vida por delante y mucho por alcanzar y desarrollar. Pero cuando moriste… solo queda lo que ya hiciste, si llegaste, si alcanzaste, si dejaste algo detrás tuyo… o no. Y lo que no hiciste…. “¡game over!”

“Vale más terminar un asunto que comenzarlo”.

¿Qué cosas dejaste sin terminar?
¿Cuáles empezaste y dejaste por la mitad?
¿En cuántas de ellas solo… empezaste?

Edwin Cole decía que «el cambio no es cambio hasta que se cambia», algo más cool que nuestra versión vernácula: “en la cancha se ven los pingos”, o Proverbios diciendo: “no seas nube sin agua, que solo hablás y prometés pero nunca hacés” (versión propia de Proverbios 25:14).

Soy consciente de que la procrastinación es definitivamente el mal de este tiempo… pero no la uses como excusa para justificar una falta de disciplina…

¿Terminaste la escuela?
¿Diste la materia que te faltaba?
¿Te anotaste en la facu o en el curso?

¿Y el arreglito que ibas a hacer?
¿Y el negocio que ibas a empezar?
¿Y la dieta o el gimnasio que ibas a empezar?

Si “dejás para mañana lo que ibas a hacer hoy” y mañana hacés lo mismo… ¿adónde vas a llegar? ¿Vas a llegar?
Lo más probable es que te quedes en el lugar donde estás.

No mires las dificultades.
No te asusten los gigantes.
No escuches a los profetas del fracaso…

¡Terminá lo que empezaste!

“Vale más terminar un asunto que comenzarlo.”

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