Estaba escuchando hoy temprano un debate estilo panelistas sobre el conflicto «ideología liberal versus socialismo/izquierda».
Si me conocés, sabés que tengo una postura bien determinada en el tema. No una postura política o militante, sino y solo ideológica. Creo, desde mi adolescencia y sostengo con el correr de los años, que el liberalismo y capitalismo son el único camino al desarrollo, la libertad y el progreso, tanto económico como humano y social.
Insisto en que no hago partidismo ni ningún tipo de militancia; por lo tanto, podés libre y tranquilamente estar en desacuerdo conmigo y opinar todo lo contrario.
Con mi conversión al cristianismo y consecuente estudio de la Palabra de Dios, para mi agradable sorpresa me encuentro con que este cristianismo, el bíblico, el evangelio de Cristo, es totalmente congruente con el capitalismo e ideología liberal.
Repito, por tercera vez: podés disentir. Es bueno, pero no voy a debatir…
Podría dar muchos ejemplos bíblicos, pero con dos me sobra: la parábola de los talentos y el principio de siembra y cosecha son más que suficientes y más que reveladores al respecto.
En los últimos casi cien años, en nuestro país nos han querido convencer de que el que más tiene está en deuda con el que tiene menos, y que tiene la obligación de darle.
A esto se lo conoce como «redistribución de la riqueza», que en la práctica es, ni más ni menos, que una fábrica de generación de pobreza.
¿Te esforzarías por tener si no lo vas a poder disfrutar?
Jesús dijo justamente lo contrario:
«Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado». (Mateo 25:29)
¿¡Cuarta!? Cuarta: pensá distinto, no voy a discutir.
El mandato de Dios nunca fue «pedí y sentate a esperar», sino «levantate, avanzá, esforzate, alcanzá».
Pablo dijo, siguiendo los principios establecidos por Jesús:
«Acuérdense de esto: El que siembra poco, poco cosecha; el que siembra mucho, mucho cosecha». (2 Corintios 9:6)
No existe un evangelio de la redistribución de riqueza; existe el que dice: «el que persevere hasta el fin» (Mateo 24:13), «el que siembra en buena tierra» (Mateo 13:23), «el que temprano lo busca» (Proverbios 8:17).
Ya no te sientes a esperar.
¿Viste lo que dijo Salomón de la hormiga? ¿Y del perezoso?
«Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio» (Proverbios 6:6).
Y continúa describiendo cómo la hormiga trabaja y se prepara, aun sin tener quien la gobierne ni la mande (Proverbios 6:7-8).
Salí de tu comodidad. No esperes que te lo digan.
Tomá la decisión de cambiar tu manera de pensar.
Tenés todo el derecho de tener tu propia ideología.
Tenés todo el derecho de militar en política.
Tenés todo el derecho de elegir tus referentes…
Pero que nada de eso te separe de la Palabra de Dios y de pensar y actuar bíblicamente.
