Hace unos días vi un informe periodístico muy snob sobre las monarquías europeas, específicamente comparando las joyas reales y la manera en que reyes y reinas las lucen en los eventos oficiales.
No entiendo mucho del tema, pero era muy interesante ver cómo tienen un lenguaje oculto según qué broche usen, qué tiara o qué corona.
Lo que sí sé es que la corona representa la autoridad. O la posición. Quien tiene la corona tiene el trono, y quien tiene el trono es el que manda. Así, sencillo, nada más.
¿Cuántas guerras ha habido a lo largo de la historia por «coronas» y tronos?
¿Cuántas muertes o asesinatos por una corona?
Es relativamente conocida la oscura historia entre Isabel I de Inglaterra y su media hermana María. Ambas ocuparon el trono, pero una tuvo presa a la otra, precisamente para quitarle el poder.
Hoy las coronas son casi solo decorativas, pero siguen representando posición, nobleza, linaje y prestigio.
La corona engalana, la corona posiciona, la corona da valor, la corona exalta a quien la posee. Como un hombre con una esposa que lo vale.
¡Ah, sí! La mujer virtuosa de Proverbios 31 termina siendo honra, gloria y orgullo de su esposo.
¡¿Qué seríamos sin ellas?!
¡Qué sería yo sin mi esposa…!
Casualmente, hoy que escribo esto, estamos celebrando 39 años de matrimonio. ¡Toda una vida y una historia! Y, en gran parte, gracias a ella.
Vivimos una época en la que el feminismo se pervirtió de tal modo que dejó de ser feminismo para convertirse en un «anti-hombre», para no decir anti-machismo, que también es una perversión.
Este supuesto y pseudo-feminismo levanta la bandera del «empoderamiento» de la mujer en oposición a la supuesta opresión machista y heteropatriarcal de la sociedad por medio de los hombres.
No voy a entrar a desarrollar este tema, aunque ya dije bastante y tendría mucho más para decir. Pero, con el ánimo de «empoderar», solo han rebajado la imagen y la posición en la sociedad de una lucha que es más que valiosa.
¿Cuál es el verdadero «empoderamiento» de la mujer?
Sé que se van a levantar muchos y muchas en contra de mi pensamiento y que, aun dentro de la Iglesia, muchos y muchas no van a estar de acuerdo…
Pero el verdadero empoderamiento de la mujer está en ¡ser corona!
La corona engalana… la esposa engalana.
La corona posiciona… la esposa que lo vale… posiciona a su esposo.
La corona da valor… la esposa eleva el valor de su esposo y su familia, llevándolos a un nivel superior.
La corona exalta a quien la posee…
Acá no puedo hablar de posesión, pero sí de cómo exalta a su círculo íntimo.
Desde el principio, Dios puso a la mujer como «idónea». ¿Qué es «idónea»? Que tiene la capacidad, el conocimiento, tal vez la experiencia y la habilidad que el otro, en este caso su esposo, no tiene.
Dios exalta la figura, la imagen y la posición de la mujer, ejerciendo y ocupando el rol para el cual fue creada: asistir, mejorar, posicionar, levantar, elevar… y colaborar en la tarea que Dios le asignó.
Sí, ya sé… me estoy ganando «haters». ¡Bienvenidos sean!
Dijo Salomón:
«Mujer de valía es corona del marido…» (Proverbios 12:4, BHTI)
¡Qué poca cosa es ser mujer y ser esposa! (Es irónico, ¡eh!)
¿No dicen por ahí que «detrás de todo gran hombre hay una gran mujer»?
¿No confirma eso lo de «mujer idónea»?
¿No dice Isaías que «el hacha no es más importante que el que la maneja, ni la sierra más que el que la mueve, ni el bastón, apenas un palo, más que el hombre que en él se apoya»? (Isaías 10:15, DHH)
¿Sería entonces más el hombre que la mujer? No.
La mujer es corona del marido.
La mujer de valía, claro.
La mujer engalana, pondera, eleva, exalta, potencia…
Varón… no menosprecies a la mujer. Ni a la que te acompaña ni a ninguna otra. Sin ella serías apenas… un desorden caminando, un paria en la sociedad, un camino sin meta, un futuro sin destino.
Mujer… nunca te sientas menos. Sos mucho más de lo que muchos pretenden ocultar y de lo que otros se animan a mostrar.
¿Y los que son solteros?
También hay una palabra para ellos:
«El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová.» (Proverbios 18:22)
Feliz aniversario, mi amor…
Gracias por haber sido, durante estos 39 años, una corona de valía en mi vida.
