No sé si es casualidad, ya no sé realmente si existe algo que sea casual (existen cosas casuales), pero «en las cosas del Señor» la casualidad no existe.
Todo tiene una función, todo gira en torno a un propósito. Dios mismo dice que «todas las cosas ayudan a bien» (Romanos 8:28), mostrando que todo es funcional a un propósito, y vemos en su obrar cómo mueve las palancas del universo a su favor cuando quiere hacer algo con alguien.
Sí, no te sorprendas: cuando estás caminando en su voluntad o cuando, debiendo hacerlo, te estás desviando de ella, las cosas que «casualmente acontezcan» son resultado de la mano de Dios.
Pero el punto no es hablar de casualidades o propósitos (¿o sí?), sino comentarte que no sé si es casual o no (empezamos de nuevo…), pero justamente sobre esto hablamos el sábado: el «efecto boomerang».
Son esas decisiones que tomamos por muchas razones, seguramente válidas, pero que terminan volviéndose en contra.
Que creemos que son las correctas… hasta que lo correcto se tuerce.
Que tomamos para evitar males mayores y se convierten en el mayor mal.
Me lleva a pensar en Jonás. Un tipo bravo… un carácter poco tratado (¡hasta que fue re-procesado! Jajaja). Tomó decisiones logísticas y estratégicas… hasta que el agua lo llevó al destino negado (Jonás 1:1-17).
¿Tenía sus razones? Para él eran válidas. Pero le salió mal.
Es como Pablo diciendo: «dura cosa te es dar coces contra el aguijón» (Hechos 26:14). Nos lastimamos las manos pegando trompadas al vidrio y nos sorprendemos al ver las manos sangrando.
Jeremías hizo notar eso a un pueblo rebeldón: «Tú misma, Babilonia, te tendiste una trampa, y sin darte cuenta caíste en ella. Quedaste presa, atrapada, porque te opusiste al Señor» (Jeremías 50:24, DHH).
¿Tenía sus razones? ¡Por supuesto que las tenía! Pero se puso en contra del plan de Dios. Y cuando te ponés en contra del plan de Dios para tu vida… la cosa no pinta bien.
¿Cuántas veces tomaste decisiones convencido de lo que estabas haciendo y te salió «el tiro por la culata»?
¿Cuántas veces pensaste que estabas haciendo lo mejor y se te dio vuelta la torta?
¿Cuántas veces te pareció andar por el «camino correcto», «pero su fin fue camino de muerte» (Proverbios 14:12)?
El mejor GPS para evitar distracciones y desvíos es «poner tus ojos en el Señor» (Hebreos 12:2) y «reconocerlo en todos tus caminos» (Proverbios 3:6).
Dijo Salomón: «El que cava foso caerá en él; Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá» (Proverbios 26:27, RVR1960).
