Atado de manos

Tengo que decirlo nuevamente, aún a riesgo de pecar de ser repetitivo. No sé si es un principio bíblico, pero me parece que, a esta altura, aunque nunca lo dije así, creo que realmente lo es: en todo lo relativo a lo que esperás de Dios, al cumplimiento de las promesas y a lo que Dios tiene para vos, se requiere de tu intervención.

¿Nunca escuchaste el famoso “¿Por qué Dios no hace nada?”? ¿Nunca te dijeron, o tal vez te preguntaste, “¿Y dónde está Dios cuando pasa tal o cual cosa?”?

Me pasó hace unos pocos días, a raíz de un comentario en redes de una persona, obviamente atea o, por lo menos, opuesta al evangelio, que me hizo referencia a que el mismo Dios que le entregó la tierra a Israel es el que, para hacerlo, arrasó generaciones y pueblos.

Me imagino que estarás pensando: ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Qué tiene que ver el “Dios no hace nada” con decirte que en todo se requiere tu intervención? Ya viene. No seas ansioso.

¿Conocés el cuento del cristiano y el peluquero?

Resulta que un cristiano fue a cortarse el pelo y, mientras conversaban —viste que a los peluqueros les gusta hablar—, el hombre le preguntó si creía en Dios.

Entonces, el peluquero le respondió que cómo iba a creer en un Dios que no resuelve los problemas del mundo, que permite que los chicos pasen hambre y mueran, que haya enfermedades, guerras, etcétera, etcétera.

Justamente en ese momento entró a pedir plata un hombre indigente, mal vestido, barbudo y con el pelo largo.

Cuando el hombre se fue, el cristiano volvió a hablar con el peluquero y le dijo:

—¿Sabe qué? Tiene razón. Yo no creo en los peluqueros.

—¿Cómo no va a creer en los peluqueros? ¡Si usted se está cortando el pelo!

—Claro, pero si usted está acá y es peluquero, ¿por qué hay gente como el muchacho que acaba de salir, con la barba y el pelo largos, totalmente desarreglados?

La moraleja del cuento es que no se trata de que Dios no haga nada, sino de que la gente no se acerca a Dios.

Y acá volvemos al mismo punto: en todo lo que esperás de Dios se requiere tu intervención.

El profeta Jeremías lo define de esta manera:

“El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren”. (Lamentaciones 3:25 DHH).

Lo que, en otras palabras, significa que Dios es bueno y actúa con aquellos que confían en Él y se acercan a Él.

Esto responde la pregunta del peluquero, la de aquel que me cuestionó en las redes y la del público en general: Dios está, Dios es real y sigue obrando, pero hay cosas en las que Dios no actúa porque espera nuestra intervención.

Ahora quiero bajar del público general a lo particular. A vos y a mí.

¿Estás esperando algo de Dios?
¿Alguna respuesta o alguna acción?
¿Qué estás haciendo para que Dios haga?

Dios tiene el poder para hacer lo que nosotros no podemos, pero eso no significa que nosotros no tengamos nada que hacer.

En el reino de los cielos… se requiere tu intervención.

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