Prometo que no voy a mencionar a Spiderman ni a Stan Lee. Lo prometo…
Pero hay cosas que, creo, no terminamos de entender. En cierta manera, entiendo que no se entiendan. Hoy me sorprendí con un texto en Hebreos 5 al que nunca le había prestado atención. Dice el misterioso autor de la carta:
«Tenemos mucho que decir sobre este asunto, pero es difícil explicarlo, porque ustedes son lentos para entender» (Hebreos 5:11, DHH).
¡Ay, ay…! Ahora entiendo un poco más a Pablo cuando les dice a los filipenses: «A mí no me molesta y para ustedes es de mucha bendición que una y otra vez les vuelva a repetir las cosas» (Filipenses 3:1).
Las mismas cosas…
«A mayor poder, mayor responsabilidad».
A mayor posición, mayor exigencia.
Algunos viven el síndrome del niño rico. Son los que reciben un gran legado, para el cual no tuvieron que esforzarse, y en vez de fortalecerlo y expandirlo, se dedican, como nuestro querido hijo pródigo, a vivir la gran vida, derrochando toda la herencia.
¿Culpa de…? Culpa del que no le quiso dar la cachetada necesaria en el momento indicado.
Así, algunos creen que, por tener un ministerio, uno que otro don, porque Dios los usa o simplemente por ser hijos de Dios, son más que los demás y adquieren una cartera de privilegios.
(No digas nada, pero sí, sos superior. Solo que Jesús dijo que «el que quiera ser más grande, será servidor» [Marcos 10:43-44]).
Y también dijo: «No vine para ser servido, sino para servir» (Mateo 20:28).
Y también dijo de Él el misterioso:
«Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, sufriendo aprendió lo que es la obediencia» (Hebreos 5:8, DHH).
«A pesar de ser Hijo…». ¿Y vos te creés que estás más allá del bien y del mal? ¿Y vos pensás que no tenés responsabilidades y obligaciones?
Alguien dijo alguna vez que «pertenecemos a la clase de personas que no podemos hacer las cosas que todos hacen», sino que se espera de nosotros que hagamos algo distinto y que mostremos un camino a seguir.
Jesús, «a pesar de ser Hijo», tuvo que pasar aflicciones para aprender obediencia. Mientras tanto, vos seguís viviendo a tu manera, manteniendo tus viejos hábitos y costumbres y, encima, mostrando todo eso en las redes sociales.
Era verdad… Algunos son lentos para entender.
