De Edades y Etapas

A ver… vamos por partes. ¡No pienso hacerme cargo de este versículo! Si bien la palabra de Dios desnuda, señala, revela, penetra… ¡hay cosas que tienen un límite!

Además… lo enseño siempre: “los salmos no sientan doctrina” (ni ningún libro poético, justamente por ser… “poéticos”).

Los Salmos son un cántico de alabanza a Dios, muchas veces canciones (literalmente) para cantar en el templo; otras, solamente oraciones escritas: el corazón al desnudo del salmista.

¡Imaginate si el 109 fuera doctrina! “¡Que sus hijos queden huérfanos y su esposa viuda!” (Salmos 109:9). Suena un poco violento y lejano al corazón de Dios. ¿No?

Así como tomar “literalmente”, por ejemplo, el 91 y creer que “la sombra de Dios está sobre nosotros” (Salmos 91:1).
Sabías que Dios “no hace sombra”… ¿no?

Pero algunas de estas declaraciones que nacen de un corazón adorador reflejan inspiración de Dios y nos muestran el carácter del cristiano. Otras, como esta de la que no me hago cargo, te abren el entendimiento y te confrontan con el mismo salmista… al decir:

“Aunque soy un viejo inútil y olvidado, no me he olvidado de tus leyes.” (Salmos 119:83)

Primero, querido David, viejo serás vos y viejo será tu abuelo… y lo de inútil lo discutimos; pero, por lo demás… me lleva a la declaración de Salomón:

“Dios hizo todo hermoso en su tiempo” (Eclesiastés 3:11).

Lo que ambos quieren decir (se ve que Salomón aprendió bien de papá) es que no hay una etapa exclusiva en tu vida en la cual puedas servir, recibir o experimentar la plenitud de Dios… sino que el solo hecho de estar vivo te habilita para eso.

Es habitual escuchar hablar de “vida útil” o “etapa productiva” en la vida de una persona. Después de eso, viene la temida “jubilación”, que es una contradicción en sí misma: “jubilación” apunta a una etapa de descanso y alegría, para disfrutar de lo que lograste; pero, en la realidad, muchas veces es una etapa dura por las aflicciones económicas que conlleva.

Y tal vez llegues a creer que con Dios es igual.
Para nada. En absoluto…

Moisés liberó y lideró a Israel a los 80 años.
Josué lideró las guerras de la conquista cerca de los 70 años.
Caleb tomó su territorio a los 85.
Juan escribió Apocalipsis… cerca de los 90.

El mismo David había dicho al Señor: “En tus manos están mis tiempos” (Salmos 31:15).

No. No hay una “etapa productiva” para servir al Señor.

No. Tampoco hay una en la que puedas recibir más o menos de Él.

No. Nunca se es demasiado chico ni demasiado “anciano” (viejo jamás) para caminar en el propósito del Señor.

Así que… no esperes el momento óptimo ni creas que ya pasó.

Si las oportunidades no golpean tu puerta, salí a buscarlas porque, como diría Pablo: “Hoy es el día…” (2 Corintios 6:2), y como dijo David, en otra ocasión: “Este es el día que hizo el Señor” (Salmos 118:24).

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