Hay momentos en la vida en los que Dios es un buen policía de tránsito o un buen agente de control fronterizo. Digo bueno porque no lo puedo comparar con los que aceptan coimas o con los que solo buscan encontrar tu falla. Los buenos inspeccionan tu auto y tus documentos para evitar problemas futuros o daños colaterales.
A nadie le parece una experiencia agradable ni algo que le guste pasar. Te detienen en el camino, te hacen perder tiempo y, a veces, te tratan con dureza. Te miran como si fueras un delincuente, como si estuvieras en deuda. Te hacen sentir que algo está mal.
Pero si todo está en regla… “Tenga buen día, señor”… y a seguir viaje.
Dios tiene esa manera. Dios te detiene en el camino. Te obliga a hacer “un alto en la huella” para revisar tu condición y documentación. A veces ni siquiera eso: puede ser para darte una advertencia, como cuando un policía te para para decirte que la ruta está cortada.
Hay varias ocasiones en la Biblia en las que Dios opera como agente de tránsito. Tenemos el famoso caso de Balaam y su burra (Números 22:22-35). ¡Cuántas prédicas hemos sacado acerca de cómo Dios usa a los burros! ¡Cuántas veces no nos damos cuenta de que apenas somos unas “bestias de carga” que llevamos adelante la obra de Dios!
Por medio del animal, Dios quería detener el viaje del “profeta”.
“Deténganse en los caminos”, dice Dios por medio de Jeremías en 6:16. Una manera concreta de decirte: “Pará la pelota, revisá tus planes, bajate del caballo; no estás yendo por el camino correcto”.
Y hablando de bajarse del caballo, qué mejor relato que el de Pablo cuando se convirtió (aunque lo del caballo es solo un mito): “Saulo cayó al suelo, y oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»” (Hechos 9:4).
¿Por qué Dios te mete una señal de “pare”? ¿Para qué revisa tu condición?
Para que estés en condiciones de seguir, cambiar lo que tengas que cambiar, revisar tu dirección y dirigirte a la meta que él te puso desde el principio.
¿Te frenó para sacarte del juego? ¿Te llamó la atención para descalificarte?
No lo creo, sino para ordenarte.
Por eso dice Salomón (¡qué tipo inteligente y qué burro a la vez! ¿Se puede ser tan sabio y tan necio al mismo tiempo? Parece que sí): “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6).
No es una experiencia agradable. Te descoloca, te confronta, te asusta. Pero Dios la torna para tu bien y para el cumplimiento de su propósito: “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28).
¿Se bloquearon tus caminos?
¿Apareció una señal de “pare”?
Dejá obrar a Dios… “Esperá en el Señor, ahora y siempre” (Salmo 131:3).
