¿Sabés cuánto cuesta un cartucho de tinta de una impresora Epson? Cada cartucho original puede rondar entre $100.000 y $150.000, y una impresora lleva cuatro cartuchos. O sea, una reposición de cartuchos te sale, más o menos, entre $400.000 y $600.000. Sí, no lo digas: te conviene comprar una impresora nueva en vez de comprar cartuchos.
En realidad esto es así. No estamos acostumbrados porque vivimos siempre a contramano y usando la tecnología en desuso del primer mundo, pero en otros países no existe el recambio. Se tira y se compra una nueva. Pero nosotros compramos cartuchos alternativos (truchos, bah), que pueden costar entre $5.000 y $10.000 cada uno.
La argentinidad siempre por delante (para no usar la típica frase de la Bersuit… viste…).
¿Sabés qué es una colectora? No. Recolectora no. Una recolectora es una señora que junta cosas. Pero una colectora es una calle que va en forma paralela a una ruta o autopista. Existe como método alternativo para evitar pagar peaje. Claro, tiene su punto en contra. El viaje será un poco más largo o más lento… y el estado de la calle dejará mucho que desear.
¿Hasta dónde son convenientes los caminos alternativos? Seguramente habrá otros ejemplos y, como suele suceder, unos elegirán una respuesta y otros la opuesta. Repito: argentinidad. Somos unidos ante un adversario común, pero hacia adentro, si no hay rivalidades o divisiones, las inventamos. (Nuestro país necesita hacer sanidad interior).
¿Cuántas veces buscás caminos alternativos para suplir tus carencias o necesidades? Es bien conocido el hecho de que las adicciones son una respuesta silenciosa a cuestiones sin resolver de nuestro ser interior. No quiero generalizar, pero, a grandes rasgos, detrás de toda adicción hay una necesidad de escapar de algo o de buscar suplir algo que te falta.
Pero no solo se trata de situaciones patológicas. También, por ejemplo, buscamos escapes al estrés, en las vacaciones, las salidas o las relaciones, tanto amistosas como afectivas. También usamos como escape el alcanzar una meta, competir con otro, sentirnos vencedores o victoriosos para callar algún fracaso. Sí, el ser humano es una fuente inagotable de caminos enredados que solo Dios… solo Dios… puede descubrir y restaurar.
¿Cuántas veces buscaste una paz pasajera para salir del momento?
¿Cuántos buscan cosas que “los desconecten” de la realidad?
¿Cuántos se sumergen en el alcohol o las drogas (aun antes de generar una adicción) solo para “olvidar”?
Recuerdo la “fortaleza de la falsa paz”, en Conquistando la Promesa: aquello que promete lo que tanto anhelamos, pero solo era un placebo, un parche, un tapagujeros que duraba lo que dura un suspiro… o el humo de una fogata apagada.
Dos cosas me impactaron de la lectura de hoy. Una de ellas: David reconociendo que es mejor caer en el juicio de Dios que en el de los hombres (1 Crónicas 21:13). El hombre no tiene más fuerza o poder que Dios… pero puede ser lo suficientemente cruel.
Lo segundo: también a David le sugieren que se esconda, que vaya a los montes. En más de una ocasión estuvo delante de esa disyuntiva. En un par de ellas tuvo que acceder, obligado por las circunstancias, y una de ellas ya siendo rey. Pero en el Salmo 11:1 él dice:
“Yo busco mi refugio en el Señor. Es por demás que me digan: «Huye a los montes, como las aves».”
Tendría que hacerte un listado de textos —y muchos de ellos están en los Salmos— en los que menciona a Dios como refugio. Por ejemplo, el famoso Salmo 91: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”. O el estar “escondido bajo la sombra de tus alas” (Salmo 17:8; también Salmo 57:1; 61:4 y 63:7).
Me gusta mucho también el tan conocido:
“Torre fuerte es el nombre del Señor; a él correrá el justo y será levantado.” (Proverbios 18:10).
Dios es refugio. Y no un escape alternativo.
Dios es refugio. Y no solo temporal.
Dios es refugio. Y un refugio seguro.
No busques caminos alternativos.
No escuches las ofertas de mejores opciones.
No aceptes soluciones temporales.
Dios es tu refugio.
