¡Qué día intenso! Las emociones estuvieron a flor de piel. Todos esperaban un resultado, todos declaraban ese resultado, todos temían que no fuera ese resultado.
Como si todo eso fuera poca cosa, la historia no estaba ausente. Se mezclaron los 193 años de ocupación con los 44 de la guerra, con los 40 del Mundial “de la mano”; con la rivalidad cultural y política y con la idiosincrasia latina y, peor aún… ¡argentina!
Pensar que Estados Unidos y Japón fueron enemigos, y el primero destruyó al segundo. Hoy, apenas 80 años después, son grandes aliados.
Pensar que el mismo Estados Unidos y Alemania fueron enemigos en la misma época… Hoy tampoco son enemigos.
Pero… así como en España, más de 50 años después, todavía siguen las grietas por Franco, los argentinos hacemos grietas por todo. ¡Si todavía tenemos divisiones por Rosas, Sarmiento o Roca!
Y con toda esa carga emotiva y emocional llegaron los festejos. O los destrozos. O las canciones de alegría. O las arengas violentas. O las banderas flameando. O las piedras volando…
Como comenté con alguien esta mañana, no quiero hacer alusiones políticas ni ideológicas, pero sí hablar de una sociedad marcada por la destrucción de valores y por un énfasis desmedido en los derechos personales y el empoderamiento individual.
Mmm… parece una crónica deportiva o periodística, pero ya voy… ya voy…
¿Cuál es la razón de provocar actos violentos?
¿Cuál es la causa por la cual “agarrarse a piñas”?
¿Cuál es el motivo de romper todo?
¿Es la tierra del “vale todo”?
¿Es la “ley de la selva”?
¿Es el imperio del salvajismo?
¿Dónde queda la razón y el criterio?
¿Dónde encajan la madurez y la empatía?
¿A dónde se fueron la Formación Moral y Cívica de segundo año y las normas de la buena convivencia?
¿Qué pasó con el “Contrato Social” de Rousseau, una de las influencias filosóficas de muchas constituciones modernas, incluida la nuestra?
¡Ah, cierto que “cierto presidente” dijo que la Revolución Francesa pasó de moda! (¡Pastor, dijiste que no ibas a hacer política!… Ok, pastor, gracias por recordarme).
Me apasiona, como argentino, estar hoy en boca de todo el mundo por la locura de la tremenda victoria del partido de ayer. Pero me avergüenza, como argentino, estar en boca de todo el mundo por la incivilización y el salvajismo.
¿Qué nos pasó?
¿Qué le pasó a la tierra de los padres de la Independencia?
¿Qué le pasó a la cuna de Saavedra Lamas, Houssay, Leloir, Pérez Esquivel y Milstein?
Nos pasó un cambio de enfoque…
Dice Salomón, que de desvíos sabía un poco:
“La sabiduría trae verdadera vida a los que la aprecian, pero los tontos solo aprenden a ser más tontos.” (Proverbios 16:22, PDT)
O, como dice el refrán: “El árbol cae para donde se inclina.”
Para nada estoy haciendo un alegato contra los festejos. Todo lo contrario. Yo también estuve en medio de los festejos anoche. Pero sí es un grito contra el salvajismo y contra el avance de la brutalidad y la ignorancia.
La sabiduría es el bien más preciado del ser humano, porque es la herramienta que le permite crecer. La Biblia dice claramente que es más valiosa que las riquezas, las posesiones e incluso cualquier posición que podamos alcanzar. La sabiduría abre puertas, permite construir y deja un camino que otros pueden seguir.
En cambio… el que quiere ser necio, el que disfruta de su tontera, el que solo busca lo del momento o lo pasajero… “aprende a ser más tonto”.
La Biblia dice que Dios puso delante de nosotros dos caminos para elegir cuál transitar (Deuteronomio 30:15-20). También nos advierte que no caminemos por “la puerta ancha y el camino espacioso” (Mateo 7:13-14), sino por el camino angosto, el que conduce a la vida, al propósito y a la verdadera plenitud.
Tal vez, se me ocurre… tal vez haría falta que vuelvan a aparecer por las calles aquellos camiones y carros con la leyenda: “Todos ven mi progreso, pero no mi sacrificio.”
Los camiones están, los carros también y, cada vez más, ahora se suman los cartoneros a pie… la necesidad sigue estando. Pero desapareció algo mucho más importante: el valor del esfuerzo por el crecimiento personal y el desarrollo de una sociedad mejor.
Los tontos… “aprenden a ser más tontos”.
El Evangelio es una confrontación constante. Y Dios siempre nos va a desafiar a más.
No te conformes con lo momentáneo.
No pongas tu mirada en lo que dura apenas un instante.
No te dejes llevar por la locura hacia la que todos corren.
Pedro escribió: “A ellos les parece extraño que ustedes no corran con ellos en el mismo desenfreno de disolución…” (1 Pedro 4:4) Pero es que ellos… todavía no saben…
¡Que se puede vivir de otra manera!
P.D.: Te dejo más data al respecto:
- Proverbios 4:23 — “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón…”
- Proverbios 14:12 — “Hay camino que al hombre le parece derecho…”
- Romanos 12:2 — “No se conformen a este siglo…”
- Efesios 5:15-17 — “Miren, pues, con diligencia cómo andan; no como necios sino como sabios…”
- Santiago 3:13-18 — El contraste entre la sabiduría terrenal y la sabiduría que desciende de Dios.
