Dormidos…

Hay un texto, palabras de Jesús, que siempre están presentes en mi mente. Él dijo: “…el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen” (Mateo 24:44).

Suelo utilizarlo para aclarar algunas cuestiones doctrinales respecto de su segunda venida. La segunda venida es una doctrina del evangelio presente a lo largo de toda la Biblia, aunque algunos la ignoran y otros simplemente la olvidan.

Incluso en la religión tradicional, el catolicismo, muchos fieles desconocen esta verdad, aunque repiten como un mantra: “…y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”. Es una frase tomada del Credo, una declaración doctrinal de fe.

Sí, Jesús volverá. Pero ese no es el corazón ni el eje del evangelio. El evangelio, el euangelion, está centrado en las buenas noticias de salvación.

Nuestra salvación no depende de la segunda venida de Jesús, sino de la obra que Él ya realizó en la cruz. Sin embargo, cuando Él regrese, los salvos ocuparemos un lugar muy importante en la siguiente etapa de su plan.

Pero, por otro lado, dejar de esperar su regreso, por descuido o desinterés, genera un problema aún mayor que vivir pendientes únicamente de su venida. Como hablábamos anoche, en Restaurando el Altar, empezás a vivir un cristianismo sin Cristo. Construís tu propia religión: un grupo de autoayuda con buenos principios de aplicación, pero sin presencia de Dios.

Jesús también advirtió sobre ese peligro. Diez vírgenes se durmieron mientras esperaban al novio. Pero él llegó cuando no estaban atentas, y cinco de ellas perdieron la oportunidad de entrar a la fiesta (Mateo 25:1-13).

No hay que vivir enfocados únicamente en el momento en que Él va a llegar. Hay muchas otras cosas que hacer, y también son importantes.

Pero tampoco podemos dormirnos y dejar pasar esa oportunidad, ni vivir tan distraídos que descuidemos las cosas importantes de hoy.

“En todo esto tengan en cuenta el tiempo en que vivimos, y sepan que ya es hora de despertarnos del sueño. Porque nuestra salvación está más cerca ahora que al principio, cuando creímos en el mensaje.” (Romanos 13:11, DHH)

Me parece que ya es hora de despertarnos. De enfocarnos en lo importante. De atender lo urgente.

¿Estás de acuerdo conmigo en que tenemos que despertarnos? Entonces también estarás de acuerdo en que, de alguna manera, nos hemos dormido.

Hay que estar despiertos. Hay mucho por hacer.
Hay cosas que Dios dejó en tus manos. Hay personas que esperan tu intervención.
Hay asuntos del Reino que no pueden seguir esperando.

Hay que despertarse.

¡Cristo viene! Y nuestra salvación está cerca…

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