Extraños Convocados

Esta mañana estaba mirando un reel de uno de esos standuperos famosos hablando acerca de sus TOC. Me hizo reír mucho. Me sentí muy identificado. No me pasa a ese extremo, pero…

Contaba que necesita que las cosas estén colocadas en determinada posición. No en cualquiera. Que todo debe mantener simetría y paralelismo (¡ay!). Que los cuadrados prevalecen sobre los rombos, y que los círculos o las curvas solo sirven para situaciones específicas (¡ay!).

Capaz ni entendés de qué estoy hablando, pero si te pasa igual… ¡te estás retorciendo!

El problema es que las cosas no siempre van a seguir esa simetría, y muchas veces es precisamente la imperfección lo que las hace especiales, como pasa con las personas. Y mucho más si hablamos de las cosas de Dios.

Ya perdí la cuenta de cuántas veces, en estos últimos dos meses, dije, te dije o me dije que Dios hace lo que quiere. No tiene que consultarte ni pedirte permiso para hacer su obra, y tampoco se limita ni está atado a la forma en la que vos pensás que Él debería actuar.

Por sobre todas las cosas, para Dios está el avance y el cumplimiento de su plan; el que diseñó desde “antes de la fundación del mundo” y el que se va a cumplir a pesar de lo que pienses, de lo que decidas o de lo que hagas.

Por eso Dios puede usar cualquier método y cualquier herramienta que sea funcional a ese plan, aunque a vos te parezca inapropiado.

“En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, y para que se cumpliera la palabra del Señor anunciada por Jeremías, el Señor impulsó a Ciro a que en todo su reino promulgara, de palabra y por escrito, este decreto…” (Esdras 1:1, DHH).

¿Por qué eligió Dios al rey persa? Porque era el único que tenía el poder para activar el mecanismo político que permitiría que el plan de Dios se cumpliera.

¿Un pagano útil para la obra de Dios? No solo eso. Algunos paganos creyeron en Dios y hasta llegaron a conocerlo, como el centurión de Capernaúm (Mateo 8:5-13).

Pero Ciro… nunca tuvo una relación personal con Dios. De hecho, el Señor mismo dijo de él: “Yo te llamé por tu nombre… aunque tú no me conocías.” (Isaías 45:4-5).

Lo más importante para Dios es su plan y su obra. Y, si fuera necesario, hasta al diablo usaría. ¡Ups!… Me acordé de Job…

¿No usó a un burro para hablarle al profeta? (Números 22:28-30).

¿No usó a un impulsivo y muchas veces rebelde para edificar su Iglesia? (Mateo 16:18; Hechos 2:14-41).

¿No usó a un fariseo perseguidor para extender su Reino y sentar las bases doctrinales de la Iglesia? (Hechos 9:15; Gálatas 1:15-16).

¿No te llamó, acaso, a vos?

¿O no quisiste leer…? “…para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes, ha escogido a los que el mundo tiene por débiles.” (1 Corintios 1:27, DHH).

Si pudo usar a Ciro, que no creía en Él ni lo conocía; si pudo usar a los demás que ya conocés… ¿qué impide que pueda usarte a vos, a quien llamó y que cree en Él?

Capaz que ahora estás pensando: —¿Qué tenía que ver el stand-up con todo esto? ¡Nada!

Pero Dios hace las cosas a su manera.

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