Confianza

¡Qué bueno es confiar en Dios!

Vivimos tiempos en los que la confianza ya es un objeto antiguo. Es más un elemento de observación o colección que una práctica habitual.

Los abuelos contaban que «en sus tiempos» era más que suficiente con «dar la palabra». Si alguien prometía algo, eso era un hecho. Si había una deuda, se cancelaba sin dudar. Si prestabas algo, ¡obviamente! lo ibas a recuperar…

Hoy ya no es así. Aunque existen todavía lugares donde la gente deja sus bicicletas en la vereda con total tranquilidad.
Hoy fui testigo de eso.

Pero Dios es otra cosa. (Sí, Dios es otra cosa)

La Biblia dice que Él no cambia, así que no está afectado por las modas o las nuevas generaciones. Supongo que tampoco le afectan tanto las decepciones de la gente.

Y gracias a que «no cambia», sigue siendo el mismo Dios fiel… en quien podemos confiar.

Pero, además… confiar en Dios te pone delante de un abanico de beneficios. Tanto naturales como espirituales.

Dice el profeta Nahúm que Dios «conoce a los que confían en Él» (Nahúm 1:7). ¿Significa que, si no confiás, no te conoce? No. Pará. Significa que, si no confiás, no te conoce.

Expliquemos: Dios conoce todas las cosas porque Él sabe todas las cosas, y su conocimiento y sabiduría sobrepasan a cualquier ser humano.

Pero no conoce, en el sentido experimental de una relación íntima, a todas las personas. Para eso es necesaria la intimidad, y Dios establece una relación íntima con quienes confían en Él.

¿Te parece mucho? ¿Tendrías intimidad con alguien en quien no confiás? No más preguntas… señor juez.

«Dichosos los que en Él confían», dice David en Salmos 84:12, porque realmente confiar en Dios cambia tu visión de la vida y te prepara para lo porvenir.

O cuando Salomón dice que Dios «endereza los caminos de los que confían en Él» (Proverbios 3:5-6).

A veces pasamos situaciones que nos tiran para abajo o para atrás.

A veces sentimos que no hay salida o que ya no habrá una respuesta.

A veces tenemos esas locas intenciones de bajar los brazos y abandonar…

Pero David también dijo: «Den ánimo y valor a sus corazones todos los que confían en el Señor». (Salmos 31:24)

¿Te sentís perdido o sin sentido?
¿No encontrás respuestas o estás sin rumbo?
¿Te lastimaron, engañaron, decepcionaron y ya no sabés en quién confiar?

Confiá en el Señor…

El único que no miente.
El único que no cambia.
El único verdadera y completamente fiel.

¡Ah! ¿Ya confiás?

Mantenete así. Date ánimo y valor, porque aunque hoy no veas el camino… Dios sigue pensando en vos (Jeremías 29:11).

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