Focus on

El enfoque sigue siendo la clave prioritaria y fundamental para avanzar o alcanzar una meta.

Para cualquier cosa que hagas, necesitás enfocarte. Sí, parece una exageración, pero es así. Para enhebrar una aguja, tenés que enfocarte; para tirar un dardo, tenés que enfocarte; para patear una pelota, tenés que enfocarte.

Para progresar… tenés que enfocarte.

Hoy estuve viendo un video de Manu Ginóbili. Era un mensaje que él les había enviado a los alumnos de un curso de secundaria que habían dicho de él que todo se le había hecho fácil.

Esa típica idea de que «algunos nacen con estrella y otros estrellados». Ese razonamiento barato que dice que quien pudo llegar lo hizo gracias a su familia rica, como si las familias de Messi, el Kun o Tévez fueran millonarias.

¿Acaso en una carrera de Fórmula 1 están todos en la misma línea de largada? ¿No se acomodan según su desempeño previo?

En ese video, Manu les explicaba que tuvo que enfocarse y tomar decisiones. Que, mientras otros se iban de fiesta, él se acostaba temprano porque tenía que entrenar a la mañana siguiente. Que, mientras sus compañeros se fueron de viaje de egresados, él se quedó para no abandonar sus entrenamientos. Que no le fue fácil, pero mantuvo la mirada puesta en su meta… y alcanzó mucho más de lo que esperaba.

¿Viste que Hebreos dice que Moisés pudo soportar las aflicciones porque tenía «la mirada puesta en el galardón»? (Hebreos 11:26).

Enfoque. La clave es el enfoque. Lo fundamental y prioritario es el enfoque.

Aquello en lo que te enfocás, a lo que le «metés fichas», en lo que invertís tiempo y esfuerzo, es lo que crece y prospera.

El problema es que, a veces, demasiadas veces, te enfocás en lo que falta, en la carencia, en la limitación, en la dificultad.

Y si el principio de Jordan (Michael Jordan siempre habló de esto) se cumple, eso —lo que falta, la carencia, la limitación, la dificultad— es lo que va a prosperar…

Ayer leí algo que me llamó la atención: algunas personas compran ropa nueva para una ocasión especial, mientras que otras guardan la buena que tienen por si se presenta esa ocasión.

Pensando rápidamente, diría: «¡Qué bueno! Hay que estar preparado. La preparación es la base de lo que viene».

Pero, pensándolo con mayor claridad, pude notar que el primero invertía pensando en lo que venía, mientras que el otro se enfocaba en lo que le faltaba, por si no tenía qué ponerse cuando llegara el momento.

El enfoque es la clave para progresar, desarrollarte, avanzar y crecer.

Dijo Salomón, alguien que en algún momento perdió el foco y lo recuperó:

«En el barbecho de los pobres hay mucho pan; mas se pierde por falta de juicio» (Proverbios 13:23).

¿Que qué tiene que ver? Algunos dirán que ese barbecho no sirve para nada. Algunos dirán que no pueden porque no tienen recursos u oportunidades.

Otros… empezarán a revolver paja, rastrojo y cáscara… y de ahí sacarán «mucho pan».

No te limites por tus limitaciones.

No te enfoques en tus imposibles.

No te detengas en tus dificultades…

Enfocate en la meta, la promesa o el sueño que querés alcanzar.

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