Me gusta mucho la astronomía. No soy para nada un experto en el tema, apenas un pequeño observador. Soñaba, de chico, con tener un súper telescopio con el cual pudiera ver a los “habitantes” de la Luna y, años después, pasaba horas dibujando mapas estelares, buscando y reconociendo planetas, estrellas y constelaciones.
También me gusta mucho la ciencia ficción, ya lo sabés. Si es futurista, mejor. ¡Por supuesto que soy fan de Star Trek (Viaje a las estrellas)! Pero eso también lo sabés. Cuando se trata de series o películas de esa temática, es muy común escuchar mencionar conceptos físicos y astronómicos, algunos fantasiosos, pero otros reales.
Por ejemplo, no existe la velocidad warp, alimentada por su núcleo warp, con la cual la nave alcanzaba velocidades imposibles y una aceleración más que imposible.
Pero sí existe la velocidad de la luz. Es una referencia fundamental para las mediciones astronómicas. Las distancias en el espacio son tan grandes que medirlas en kilómetros resulta poco práctico. Por eso, muchas distancias astronómicas se expresan en años luz.
Por ejemplo, la distancia de la Tierra a la Luna es corta, apenas 385.000 kilómetros. Está dentro de un rango fácilmente medible. Pero la distancia a la estrella más cercana a la Tierra es de aproximadamente 40 billones de kilómetros. Algo así como 40.000.000.000.000 km. Lío, ¿no? Entonces se dice que está a unos 4,2 años luz: la distancia que recorre la luz durante 4,2 años.
No quiero entrar en otros detalles, pero creo que te diste cuenta: lo que vemos de las estrellas que miramos en el cielo ¡no es de hoy!, es de hace más de 4 años. Sin darnos cuenta, ¡estamos mirando el pasado!
Pero el punto no es ese, sino la distancia. ¿Sentís que el Sol no calienta porque está lejos? ¿Te parece que la luz del día es poca por culpa de la distancia? ¿Andarías con linternas al mediodía porque el Sol está lejos? ¿Dejarías de usar protector solar por lo que tarda en llegar la luz? ¿Te cambia en algo el hecho de que no puedas mirarlo directamente? ¿Te cambia en algo que no se deje ver en un día nublado?
Ya lo dijo Marilina: «Aunque no lo veamos, el sol siempre está».
Sí es cierto que las distancias afectan un poco a la comunicación. Hay una escena muy graciosa de Chris Pratt en la película Pasajeros, donde él manda un mensaje a la Tierra y la computadora le responde, muy despreocupada, que recibirá la respuesta dentro de ¡55 años!, debido a la distancia a la que se encontraban del planeta en ese momento.
Pero no le dijo que no tendría respuesta.
Ya sabés por dónde voy, ¿no?
A veces nos sentimos lejos de Dios. A veces, ¡estamos lejos de Dios! Aunque tu corazón no lo vea de esa manera, muchas veces somos nosotros los que nos alejamos. La Biblia dice que «nada nos separará del amor de Dios» (Romanos 8:38-39) y, como «Dios es amor» (1 Juan 4:8), por una simple ecuación de primer grado (una regla de tres), ¡nada nos separará de Dios!
Somos nosotros los que nos alejamos, los que ponemos obstáculos, los que nos distanciamos. Somos nosotros los que tomamos caminos alternativos y caminos equivocados. Somos nosotros los que ponemos otras cosas en medio que, a propósito o por ignorancia, nos desvían y alteran nuestra relación con él.
Sí, también dice Isaías que «sus pecados han hecho división entre ustedes y Dios» (Isaías 59:2).
Pero, aunque la distancia se haya hecho grande, aunque estés a «años luz» de escuchar su voz o conectar con su presencia, aunque a los defensores de la religiosidad y el legalismo no les guste, Dios sigue estando al alcance y sigue siendo Dios.
“El Señor afirma: «Lejos o cerca, yo soy Dios.»” (Jeremías 23:23 DHH)
La distancia no cambia quién es él y tampoco quién sos vos.
Por eso, Dios lo resuelve muy sencillamente: «Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes» (Santiago 4:8, DHH).
En estos días estuvimos hablando acerca del primer paso. Hoy a la noche, entre otras cosas, vamos a hablar acerca de ese primer paso.
A lo largo de mis años en el Señor, pude aprender que el primer paso siempre lo tengo que dar yo. Pero, en cuanto lo doy, él abre todos los caminos, activa todos los sistemas y se hace cercano a mí.
No tengas miedo. No dudes. No creas que todo se terminó. No veas a Dios lejano, aunque lo sientas así. Estés cerca o estés lejos, él sigue siendo Dios.
