¿Qué prueba hay más firme que ser testigo presencial de algo?¿Qué cosa más contundente y veraz que ver algo con tus propios ojos? Recuerdo ahora la historia del ciego sanado. No, ese no; el otro, el que tenía 40 años y cuyos padres se hicieron … Continúa leyendo Ojos mentirosos









